Temas varios

Temas varios

Mayo 28, 2014 - 12:00 a.m. Por: Emilio Sardi

Después de una brillante gestión, se retiró Alberto Hadad de la Secretaría de Tránsito. Recibió una movilidad al borde del colapso, fruto de la violación generalizada de las normas viales nacida del desgobierno instituido por los alcaldes anteriores, y construyó un modelo de recuperación del civismo vial, en el que nuevamente se comienza a entender que la calidad del tránsito y la seguridad de todos es una responsabilidad colectiva, tanto de los conductores en general como de los peatones, pasajeros, motociclistas, taxistas y empresas de transporte público, además de las autoridades y guardas de tránsito.Hoy la ciudad reconoce que tuvo un Secretario que restableció normas que son necesarias, que existen controles que no operaban pero que pueden operar, y que hay una oficina pública responsable de mejorar las condiciones de seguridad vial y movilidad urbana que habían sido olvidadas por años. A diferencia de los burócratas incompetentes que normalmente sufrimos, aislados de la comunidad y encerrados en su mundillo de favores y clientelismo, Hadad tuvo una actitud abierta escasa en el servicio estatal. Él prefirió el debate público e involucrar a todos los afectados, así lo atacaran, y enseñó que es posible lograr resultados si se escucha y se da respuesta a todas las opiniones y visiones, sin dejar de tomar decisiones aun cuando resulten impopulares para algunos pocos grupos de interés particular. Como es normal en Cali, no recibió de las “fuerzas vivas” el apoyo que merecía, pero no lo necesitó para hacer una gran labor.Al nuevo secretario de Tránsito, José Nicolás Urdinola, lo reciben retos enormes. Persona correcta como es, sabemos que continuará por los senderos trazados por Hadad. Cada cual con su estilo, pero el camino avanzado se debe aprovechar.***Un juzgado acaba de condenar al Municipio a pagar a unos comerciantes una multimillonaria compensación por los inmensos perjuicios económicos que sufrieron con las excesivas demoras en la construcción de uno de los corredores del MÍO. Como contribuyente, deploro esta noticia porque finalmente ese pago acabará afectándonos, vía más impuestos o menos servicios. Pero como ciudadano, no puedo menos que alegrarme de que por fin se reconozca que los intereses de los caleños no pueden ser afectados ilimitada e impunemente por los caprichos o la desidia oficial.Explica uno de los defensores de los afectados que “hay cargas que los ciudadanos deben asumir porque el beneficio común prima sobre el particular, pero si las obras se demoran más de lo planeado, nadie tiene por qué soportar estas cargas”. Y que “frente a la desidia del Estado las personas no tienen por qué asumir la carga pública”. Si esto es así en el caso de una obra de claro interés general, como es el transporte masivo, lo será con mayor razón en el caso de la destrucción del barrio Granada, donde sin ton ni son y sin que mediaran consideraciones reales de interés general se ha arruinado a innumerables propietarios con unas obras mal diseñadas, mal adelantadas y que nunca terminan. No quiero ni pensar lo que tendrá que resarcírseles por cuenta nuestra a los afectados.***Hombre recto y leal, inteligente y agudo, por su bonhomía Jacinto Luna Rebolledo se distinguió como gran señor, en el sentido más estricto de la palabra. La satisfacción de haber disfrutado su amistad compensa en algo el vacío que deja su partida.

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