Sequía

Agosto 05, 2015 - 12:00 a.m. Por: Emilio Sardi

Cada vez que hay sequía, se alborota el tema del abastecimiento de agua para Cali. Y cada vez que esto sucede, empiezan a debatirse propuestas que, lejos de ser soluciones, son simples paliativos, y no se enfrenta el problema con alternativas de fondo, de largo plazo y de real utilidad para la ciudad y la región. Así acaba de suceder, otra vez, con el anuncio de que se iniciarán estudios para “traer el líquido del embalse de Salvajina, y la construcción de un embalse en la cuenca media del río Meléndez”.La idea de represar el río Meléndez no tiene pies ni cabeza, como no los tiene la de represar el río Cali en Pichindé. Enseña la canción de Arnulfo Briceño que “los politiqueros de oficio” prometen “puentes donde no hay ríos”. En Cali, quieren hacernos embalses donde no hay agua, aunque con seguridad habrá lucrativos contratos. No se debe gastar plata ni tiempo en embalses en esos ríos de tan escaso y contaminado caudal. Son más los problemas que causan que lo que aportan, y aun si sirvieran para algo, serían apenas soluciones parciales y de corto plazo.De hecho, si lo que se quiere es usar las aguas que bajan de los Farallones, el único proyecto que tiene sentido es el del río Timba, cuyo caudal sí es significante. En este se construiría una represa para afirmar el caudal durante los veranos y tener un mejor control de las aguas del Cauca durante el invierno, con posibilidad incluso de generar electricidad, y se traería el agua por gravedad hasta una nueva planta de tratamiento ubicada en el sector de Pance, para atender sin bombeo todo el sur de Cali.En cuanto al río Cauca, pocas cuadras aguas arriba de la bocatoma para las plantas de tratamiento de Emcali, el canal CVC Sur le descarga la mitad de las aguas negras de la ciudad, adobadas con los lixiviados del basuro de Navarro. Por eso, urge trasladar la bocatoma al sur, más allá del canal CVC Sur y ojalá aguas arriba de donde el Cauca recibe los tributarios que más lo ensucian. Pero las alternativas de captar el agua en Salvajina o en el Paso de la Bolsa no tienen lógica económica cuando se comparan con la captación del río Timba.No, la respuesta es otra. La verdad es que la solución de fondo para el abastecimiento futuro del agua de Cali es el trasvase de agua de alguno de los caudalosos ríos que fluyen hacia el Pacífico al otro lado de los Farallones. En esa vertiente corren ríos como el Digua y el Anchicayá, justo al oeste de Cali, o el Naya y el Yurumanguí, al sur, cuya agua puede ser trasvasada a esta cuenca, tan deteriorada por la mano humana, a través de un túnel horadado en la cordillera. Ya de este lado, esa agua puede utilizarse para afirmar el caudal de los ríos que nos rodean, para generar energía y, sobre todo, para tener un suministro inagotable e incontaminado para nuestros acueductos.No hay razón técnica o económica para que Cali no busque una solución de esta naturaleza y aproveche el generoso régimen de lluvias de la vertiente del Pacífico. El 70 % del agua que utilizan Bogotá y 11 municipios vecinos viene desde Chingaza, a 50 kilómetros, a través de un túnel de 32 kilómetros. En 1837, Manhattan decidió traer su agua desde las montañas Catskill, distantes 125 millas. La sequía que padece Cali no es de agua sino de buen juicio, de visión de largo plazo y de liderazgo. Es necesario que la supere, para darle una solución real y seria a su problema de agua.

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