¡Qué alivio!

Noviembre 02, 2011 - 12:00 a.m. Por: Emilio Sardi

…El que sentimos los caleños con la arrolladora elección de Rodrigo Guerrero a la Alcaldía, después de tantos años de pésimos gobiernos. Ahora todos debemos apoyarlo, pues el camino que le espera es duro.Termina su período una administración con gran desempeño en las encuestas. Con una imagen sustentada en festivales gratuitos y en su innegable capacidad de demagogia mediática para eludir los problemas reales de la ciudad y promocionar estrategias populistas y clientelistas. En el mundo real, Guerrero recibirá una ciudad sumida en grandes dificultades y deficiencias en materia de seguridad, empleo, infraestructura, desarrollo social y competitividad. Su reto es definir y aplicar con rigor un plan integral de acción que reencauce la ciudad hacia el bienestar común. Y como si eso fuera poco, también deberá lidiar con un legado de proyectos y gestiones cuestionables, para decir lo menos, que le impondrán grandes cargas.La mayor de esas cargas es la herencia de las ‘21 megaobras’. La nueva administración recibe un paquete de proyectos llenos de problemas por haber sido definidos sin una visión sistémica y articulada de la ciudad, sin priorización, y sin diseños completos. Son obras contratadas mediante mecanismos turbios y cuya financiación es legalmente cuestionable. Hoy nadie sabe realmente cuáles se terminarán ni cuándo, pero sí se sabe que costarán mucho más de lo que se dijo originalmente y que no hay fondos suficientes para cubrirlas. No es fácil lo que espera al alcalde en este frente.En segundo lugar, están los convenios interadministrativos. Comúnmente, la actual administración los ha usado para eludir las normas de contratación oficial e intermediar fondos a través de entidades que contratan ‘a dedo’ labores y obras, sin licitaciones y sin concursos públicos. El caso más escandaloso es el de la remodelación del Pascual Guerrero, cuyo costo inicialmente se estimó en $26.800 millones y, sin terminarse, ya va costando más de $83 mil millones. Este tema sin duda dará dolores de cabeza a la nueva administración, pues además de requerir atención para concluir las obras, siguen allí involucradas vigencias futuras comprometidas como parte de las financiaciones.Y están las contrataciones directas. Según la Auditoría General de la República, la alcaldía saliente ocupa uno de los primeros lugares en el país en el uso de esta modalidad de contratación. De acuerdo con los análisis preliminares de la Contralora de Cali, sólo en el primer semestre de 2011 la administración realizó contratación directa por $306.000 millones en 4.421 contratos, sin incluir entidades descentralizadas. Esta vena rota, que viola principios como la selección objetiva, igualdad y moralidad, también deberá ser cerrada.Urge cambiar las políticas administrativas y de contratación que han imperado en los últimos años. Afortunadamente, con Guerrero tendremos un alcalde que defienda la contratación transparente y responsable; que tome decisiones con base en planes y diseños completos y con presupuestos realistas; que promueva el logro de resultados y la rendición abierta de cuentas. Un alcalde con una actitud ética rigurosa, que defienda los objetivos superiores del servicio público. Y sobre todo, que no se ocupe en llevar al Congreso a sus familiares sino en generar el escenario para que su sucesor no sea como sus predecesores. Por eso, repito, ¡qué alivio!

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