Ocde-sastre

Ocde-sastre

Abril 25, 2017 - 11:55 p.m. Por: Emilio Sardi

Para verdades el tiempo… y el tiempo está demostrando que los muchos TLC firmados en los últimos años a la loca, sin estudios serios, nos han traído muchos más perjuicios que beneficios. Así lo vaticinamos quienes sí habíamos estudiado con cuidado el tema, y eso debiera haberle enseñado al país que las negociaciones internacionales deben basarse en el análisis serio y completo de todas sus implicaciones y no en caprichos y modas. La lección no se aprendió y, lejos de actuar juiciosamente, hoy Colombia está embarcada ciegamente, sin estudio alguno, en el embeleco de ingresar en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Ocde, comúnmente conocida como el club de los países ricos.

Lograrlo impone enormes renuncias en términos de soberanía y autonomía nacional, pues implica implementar las recomendaciones de 23 comités técnicos de ese ‘club’, que incluyen todo tipo de reformas en economía, inversiones, gobierno corporativo, mercados financieros, seguros, pensiones, competencia, consumidores, asuntos fiscales, medio ambiente, gobernanza pública, marcos regulatorios, manejo de productos químicos, elaboración de estadísticas, desarrollo territorial, educación, empleo, asuntos sociales, salud, comercio, agricultura, pesca, ciencia y tecnología, tecnologías de información y comunicación. Es decir, en casi todo el universo de acción del Estado.

De hecho, casi clandestinamente, sin la participación de los empresarios, la academia o la población en general, ya se han venido implementando muchas de esas recomendaciones. El espectro de lo ya acatado va desde severas rebajas arancelarias para dejar expuesto nuestro agro a la competencia tremendamente subsidiada de los miembros de la Ocde hasta la adopción de unas normas contables de muy dudosa utilidad y aplicabilidad en Colombia. Y ahora se prepara un decreto que busca impedir la declaratoria de interés público de medicamentos que usa Colombia para valerse de los mecanismos previstos en las normas de la OMC que utilizan todos los miembros de la Ocde. Con este decreto, algunas transnacionales farmacéuticas podrán vender medicamentos en Colombia a precios mayores que los del mercado mundial, afectando gravemente la sostenibilidad del sistema de salud e incrementando el riesgo de pérdida de vidas.

Lo peor es que no hay estudio serio alguno que demuestre una utilidad cierta en acceder a la Ocde y justifique los enormes daños que sufriríamos al lograrlo. Países como Brasil, Indonesia, Sudáfrica, China e India trabajan con la Ocde como aliados, sin ser miembros ni someterse a todas sus reglas. Al expresar sus dudas sobre lo que le significaría a Colombia este paso, Ricardo Hausmann, director del Centro para el Desarrollo Internacional de Harvard dijo: (No se debe) “ignorar lo que se puede aprender de los demás, pero la imitación sin adaptación es receta para la ineficacia, o algo aún peor, Fácilmente puede conducir a que se importen soluciones a problemas que el país no tiene, permitiendo que los problemas reales se agraven”. Pobre Colombia: otra vez embarcada en negociaciones económicas internacionales sin estudios en qué basarse. ¡Que desastre!

***
A una excelente condición humana, Santiago Barberi unió el excepcional don de llevar a la realidad las creaciones de su fértil imaginación. Quienes tuvimos el privilegio de disfrutar su amistad y admirar sus logros lo extrañaremos.

VER COMENTARIOS
Columnistas