Negocio, Justicia, Medicina

Negocio, Justicia, Medicina

Diciembre 01, 2010 - 12:00 a.m. Por: Emilio Sardi

Los extremos de Cali están unidos por una vía recta que, a pesar de su abandono, permite cruzar la ciudad en 25 minutos, de Sur a Norte, y retornar en 30. Al inicio se llama Autopista Simón Bolívar, luego Calle 26 y culmina como Avenida 4. Si el Gobierno Municipal destinara los recursos necesarios para repavimentarla, arreglando tramos que son ya peores que un camino de herradura, y eliminara obstáculos como los innecesarios semáforos de la Carrera 10, esos tiempos se reducirían en más de cinco minutos. Otros cinco se acortaría el trayecto de Norte a Sur, si se construyera el tan necesario puente de la Calle 25 sobre la Avenida 2 y se ampliara la Calle 25 en Santa Helena.La razón para que el Municipio ignore una inversión como ésta, que luce jugosa y seguramente daría también para la ‘comisión de éxito’ de su ‘estructurador’ Rodrigo Cerón, parece ser su interés en inflar el negocio, multiplicándolo por diez mediante la privatización de la vía. El feliz ganador supuestamente efectuaría una inversión cercana al medio billón de pesos, que recuperaría mediante peajes que pagarían los caleños. Sin embargo, como los estudios de tráfico son poco confiables, los futuros concesionarios quieren que el Municipio les garantice desde ahora la diferencia entre el recaudo real y el teórico. Siempre es mejor el negocio con vaca amarrada.Informa El País que “el Mandatario local se ratificó en que ese riesgo no puede ser asumido por el Municipio”. Ante los hechos que rodean su gestión, como las repetidas y continuas violaciones de la ley en el proceso de las mal llamada megaobras, o los 40.000 extraños votos del nuevo Senador de su grupo familiar, o el uso de la Emru para evadir las normas de contratación estatal, es natural para los caleños pensantes temer que esa posición cambie y que sencillamente se esté preparando el terreno para endosarle ese costo al Municipio. Ojalá esto no sea así y esta vez sí proteja los intereses de Cali.***No es claro si la ex Directora del DAS participó en hechos ilícitos o sólo adelantó investigaciones integrales totalmente legales. Lo que sí es claro, después de que el Presidente de la Corte Suprema afirmó que “Panamá protegió al victimario, no a la víctima”, es que no tenía la más mínima esperanza de enfrentar en esa augusta corporación un juicio imparcial, justo y con respeto a sus derechos. Es malo que los altos funcionarios no se presenten a responder por sus actos. Pero es muchísimo peor que quienes deben velar por la Justicia violen el debido proceso, además de incumplir sus obligaciones constitucionales. Por eso, el opinómetro de El Tiempo del 23 de octubre mostró que 65,1% de los colombianos confía poco en la Justicia colombiana y 27,5% confía nada.***Evidentemente, la imbecilidad es contagiosa. Como los bárbaros que, para entorpecer el tránsito, dañar vehículos y generar más contaminación, llenan las vías de Cali de policías acostados, alguien en Yumbo tendió cuatro juegos de ocho policías acostados en la vía nacional que toca tangencialmente dicha ciudad entre Cementos Argos y la línea férrea. Con esto generan colas de hasta un kilómetro que facilitan asaltos, pero no han superado el récord de torpeza establecido por el deschavetado que ordenó tender ¡26! policías acostados en el puente de la Autopista Sur sobre la 39, antes de un semáforo.

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