La 1774

Marzo 16, 2016 - 12:00 a.m. Por: Emilio Sardi

Trajo la prensa recientemente una noticia que mereció toda una página, por su trascendencia para el futuro nacional. Leía el titular ‘Primera judicialización por un caso de maltrato animal’, y se informaba que “hasta a tres años de cárcel y a pagar una multa de hasta $41 millones podría ser sentenciado por haber degollado un gallo y asesinado un perico australiano en su vivienda” un joven de 18 años. Todo esto en virtud de la aplicación de la reciente Ley 1774 de 2016, que defiende los derechos humanos de los animales.Confieso que inicialmente me confundió la noticia. El diccionario de la Real Academia Española define “asesinar” como “matar a alguien con alevosía, ensañamiento o por una recompensa”, y establece que el pronombre indefinido “alguien” “designa una o varias personas cuya identidad no se conoce”. Hasta leerla, yo había pensado, quizás erróneamente, que los pericos no eran personas y, por eso, me sorprendió que alguno pudiera ser “asesinado”. Sin embargo, me imagino que la magia de la 1774 es tal que les ha conferido a los animales, o por lo menos a los pericos, el derecho a ser asesinados como cualquier colombiano.También me nacieron dudas sobre el gallo de la noticia. Si bien hasta esta ley la RAE no contemplaba el asesinato de animales, sí contemplaba su degüello. ¿Queda entonces con la 1774 prohibido degollarlos? Y torcerle el pescuezo a la gallina para el sancocho, ¿equivaldrá a degollarla? ¿O podría constituir, como en el caso del perico, un asesinato?Juristas ilustres deberán solucionarnos las dudas ya planteadas, así como muchas otras que vendrán. La ley establece duras sanciones para quien “por cualquier medio o procedimiento maltrate a un animal doméstico… causándole la muerte o lesiones”. El animal doméstico por excelencia, el que está presente en prácticamente todos los hogares colombianos, es la cucaracha. Si matar una puede dar tres años de cárcel, ¿a cuántos sentenciarán a quien mate varias? ¿Y las ratas y ratones, tan comunes en nuestros hogares? Habiéndoles reconocido a los animales prácticamente el rango de ciudadanos, obviamente estos roedores están protegidos por el principio constitucional de igualdad, y estarán amparados por la 1774. ¿Cuál será la sentencia para quien los maltrate? En cuanto a los animales silvestres, también protegidos por la 1774, ¿a cuántos años sentenciarán a quienes gustan de la caza o a la pesca, actividades que personalmente no encuentro deseables, pero que disfrutan muchos? Y queda la pregunta: ¿los lagartos del Congreso son domésticos o son silvestres?De lo que no cabe duda alguna es del gran beneficio para Colombia de esta ley. Es muy probable que continúen muriendo niños porque políticos y funcionarios criminales se hayan robado los fondos que se debieran haber destinado a su alimentación y cuidado. Y que mueran pacientes porque otros corruptos se apropien de dineros que debieran haber sido destinados a la salud. Y que la narcoguerrilla, de cualquier sigla, siga sembrando minas para matar y baldar a los colombianos en el campo. Y que liberen a Garavito. Y que sigan impunes esos y miles de crímenes contra los seres humanos que pueblan este país. Pero periquicidios, ¡ni uno más! ¡Con la 1774 se acabarán! Y eso es lo que importa. ¿O no?---¿Alguien podría explicarme cuál es la diferencia entre un apagón y que me quiten la electricidad entre las seis y las nueve de la noche?

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