Invertir en movilidad

Mayo 09, 2017 - 11:55 p.m. Por: Emilio Sardi

Informa El País que un estudio realizado recientemente por ingenieros de la Universidad del Valle recomienda la ejecución de un paquete de obras para mejorar la movilidad de la ciudad, por un monto estimado de $841 mil millones. Este no es mucho dinero para una ciudad de tres millones de habitantes en la que nada serio se ha hecho en lo corrido de este siglo para ajustar su infraestructura vial al desmedido crecimiento del parque vehicular. Hubieran bastado $50 mil millones anuales durante ese lapso para que esas obras ya estuvieran en servicio y sobrara plata.

Lo importante es que ese paquete sea completo y no deje por fuera obras que son cruciales para la movilidad de los caleños. Caso en punto es el puente que se requiere en la intersección de la calle 5ª con la carrera 80, en la esquina del Hospital Siquiátrico. Supuestamente lo iba a construir el MÍO, pero como el MÍO no tiene plata ni para los buses, el taco es cada día peor. Otro es la solución a desnivel que se le debe dar a la intersección de la Calle 25 con la Avenida 2ª, frente a la Clínica de los Remedios. Esta avenida recoge el tráfico que ingresa a Cali por la Carrera 1ª y el que viene del sur por la Calle 26, mientras que la 25 mueve gran tráfico de norte a sur, lo que genera una gran congestión. El paquete a ejecutar no puede ignorar obras de la trascendencia de éstas, así sea necesario incrementar el monto a invertir.

El estudio también recomienda que, mientras se adelantan esas obras, se amplíe el pico y placa de los vehículos particulares a cuatro dígitos. Hay mucho para debatir sobre esta propuesta. Lo primero que debe señalarse es que parte el problema actual se debe a la pobre gestión que se ha adelantado en el tema de movilidad desde que Alberto Hadad dejó la Secretaría de Tránsito. Es necesario recuperar el buen manejo del tránsito antes de imponerle más cargas a quienes se desplazan en vehículos particulares. Debe además hacerse un estudio juicioso de si esa medida debe implementarse sectorialmente y no en toda la ciudad. Es claro que en el sur no hay vías suficientes para tanto vehículo y allá se requieren medidas extremas. Pero hay sectores enteros de la ciudad en donde ese no es el caso, y no tiene sentido alguno que quienes transitan por esos sectores y no van al sur se vean afectados por una medida que debiera ser limitada.

No hay duda, en cambio, de que es urgente imponerles el pico y placa a las motos, como en Medellín. En este caso la situación es más grave de lo previsto en el estudio, pues éste se basa en el número de motos registradas en Cali, cuando la realidad es que más de la mitad de las motos que circulan por nuestras calles están registradas en otros municipios. Su creciente número y la imprudencia, impericia y falta de respeto por las normas de sus conductores con seguridad aumentarán enormemente su participación, hoy alta, en los accidentes. Por su propia protección, su número debe ser limitado.

Finalmente, debe señalarse que cualquier recomendación, por buena que sea, que hagan los ingenieros de la Universidad del Valle para mejorar la movilidad, se verá desvirtuada por las acciones de los loquitos fundamentalistas de la guerra contra el transporte automotor. Mientras ellos sigan estrechando vías y llenándolas de policías acostados, así lleven el pomposo alias de ‘pasos pompeyanos’, la movilidad de Cali será cada vez peor.

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