Injusticia

Marzo 04, 2015 - 12:00 a.m. Por: Emilio Sardi

Sobre el sistema de salud se ha escrito mucho. Como las cifras se pueden usar para bien o para mal, la moda reciente ha sido hablar mal de él. Pero el progreso del país en este campo es contundente y no se puede desconocer que aquí se ha ido consolidando uno de los marcos de aseguramiento en salud más amplios y protectores del mundo en desarrollo.La unificación progresiva del régimen subsidiado y contributivo y la inclusión desde 2011 de 183 tecnologías adicionales al POS (entre procedimientos, dispositivos y medicamentos) hacen que los planes de beneficios de nuestro sistema de salud estén entre los más generosos del mundo. Y en materias de coberturas, pasamos de tener hace 20 años sólo un cuarto de la población afiliada a alguna forma de seguridad en salud a tener un 96,6% de afiliación, 46 millones de personas, en 2014. Solo en ese año hubo 823 mil nuevos afiliados, 610 mil de ellos al régimen contributivo.Gracias a su sistema de salud, Colombia es uno de los países en los que es más bajo el gasto de bolsillo de la gente, lo que ella tiene que pagar por servicios de salud con sus recursos familiares. Según cifras de la OMS, el dinero que los hogares tuvieron que poner de su propio bolsillo, por insuficiencia del sistema, pasó del 45% del total del gasto en salud del país en 1994 al 14,4% en 2013. Esta es la cifra más baja de América Latina. La reducción ha sido posible por un sistema que ha ampliado progresivamente sus planes de beneficios y sus coberturas y por la competitividad de los proveedores de servicios, suministros y medicamentos.Hay problemas puntuales que todos deploramos en la calidad del servicio y en el acceso real, pero es necesario ponerlos en perspectiva. Según la Defensoría del Pueblo, en 2013 se presentaron 115 mil tutelas en materia de salud (entre ellas, 45% por tratamientos, citas médicas y cirugías, y 16% por medicamentos). Tomada de manera aislada, la cifra es impresionante. Pero en Colombia hay –según cifras del Ministerio de Salud– más de un millón de eventos diarios en salud, lo que lleva la cifra de tutelas al 0,03% de los eventos. Y si las evaluamos frente a los afiliados, pasamos de 40 tutelas por cada 10 mil afiliados en 2008 a 25 tutelas por cada 10 mil afiliados en 2013. Lo deseable es que no haya tutelas, pero aun así la baja incidencia de su uso frente a la gran dimensión de servicios brindados por el sistema indica que no todo está mal.Todo lo anterior ha llevado a Colombia a avanzar en la situación general de salud de la población, como lo demuestran los indicadores más clásicos. Por ejemplo, la mortalidad materna bajó un 37% entre 2000 y 2012; la tasa de mortalidad infantil pasó entre 2005 y 2012 de 20,2 a 17,5 por cada 1.000 nacidos, y la prevalencia y mortalidad por enfermedad diarreica aguda se redujo en más de la mitad (pasó de 5,3 a 2,4 por cada 100 mil menores de 5 años) entre 2010 y 2013.En este contexto, debe haber objetividad y cautela ante posiciones radicales que quisieran desmontar lo logrado para volver al pasado. Hay problemas que tienen que enfrentarse y resolverse, y el primero es indudablemente la corrupción y la desidia administrativa que ha rondado por todas partes. Pero no se debe incurrir en la injusticia de juzgar por casos noticiosos un sistema de salud que es de gran servicio para la mayoría de los colombianos y que es objeto de admiración de muchos países.

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