Hadad

Agosto 07, 2013 - 12:00 a.m. Por: Emilio Sardi

En la Cali descuadernada y saqueada que recibió Rodrigo Guerrero, la movilidad estaba en un punto crítico. El sistema de transporte masivo venía manga por hombro en las manos de un Metrocali con un presidente de muy dudosa capacidad. Y la Secretaría de Tránsito, que transfería el grueso de sus ingresos a unos particulares en virtud de un convenio firmado en 1999 y renovado por el alcalde Ospina dos meses antes de salir del cargo, no hacía gestión mayor que imponer multas para incrementar dichas transferencias. El tráfico vehicular era un caos en el que no se respetaba norma alguna e imperaba la ley del más atrevido.Mientras María del Pilar Rodríguez revivía el MÍO, a Alberto Hadad le correspondió ponerle orden desde la Secretaría de Tránsito al desbarajuste reinante. La verdad es que su labor ha sido dura. Por un lado, era necesario enseñarles a los conductores particulares que no era posible continuar en la anarquía. Para eso, se debieron adoptar medidas que a veces lucieron como autocráticas, pero que al final les han hecho entender que el orden beneficia a todos. Con ellas y un manejo más técnico de la circulación, se ha mejorado el flujo vehicular en muchas vías y se siente cada vez más un respeto ciudadano por esas normas que hace poco se ignoraban.Por el otro lado, debió enfrentarse con los que medraban en el desorden y con los que quieren aprovecharse de lo que se está haciendo. Por ejemplo, transportadores de todas las layas, desde los llamados ‘formales’ hasta los más piratas, que han sentido sus intereses económicos tocados. O una señora que busca ‘cuidar’ los caballos de las carretillas que la Secretaría de Tránsito está retirando, pues por cada uno que le entreguen le cobrará al Municipio casi $7 millones por año, lo que para 300 suma unos $2000 millones anuales. Todos ellos, de una forma u otra, se han enfrentado con Hadad.Últimamente la acometida ha sido jurídica, y los juzgados de Cali viven inundados de tutelas en contra de las actuaciones de la Secretaría de Tránsito, buscando defender el derecho de los dueños de los buses a congestionar las calles, abusar de los pasajeros, contaminar la ciudad y explotar a los choferes. La mayoría de los jueces las han desechado porque entienden que el interés general prima sobre el particular, pero lamentablemente algunas han caído en juzgados que no han podido resistir el poder de convicción de los transportadores. Y dentro del santanderismo salvaje que impera en Colombia, algunas de ellas han servido para que las entidades de control abran investigaciones contra el secretario Hadad.Que la Procuraduría regional, que por años permaneció impasible mientras los antecesores de Hadad ignoraban las leyes que hoy él está haciendo cumplir, lo haya sancionado en un proceso de solo 9 días muestra que en Cali no goza de garantías y que es necesario que esas investigaciones se trasladen a Bogotá. Pero también muestra que la ciudadanía entera debe solidarizarse con un Secretario de Tránsito que está siendo atacado por mejorar la movilidad de la ciudad. Y porque, indudablemente, parte del ataque nace del deseo de bloquear el camino de un posible candidato para los muchos caleños que queremos que en 2016 Cali no vuelva a caer en las manos de quienes la venían explotando y destruyendo, y que se continúe el trabajo de limpieza, ordenamiento y dignificación de la ciudad iniciado por Rodrigo Guerrero.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad