Gasolina

Gasolina

Marzo 09, 2011 - 12:00 a.m. Por: Emilio Sardi

Con el último ajuste, el incremento al consumidor en el precio de referencia de la gasolina fue 13% frente al de marzo de 2010. Desde 2005 no había habido un incremento tan elevado en un año, y con este aumento Colombia consolidó su posición como el cuarto entre los países productores de petróleo que cobran más caro por la gasolina. Los precios colombianos son superados sólo por los de Noruega, el Reino Unido y Brasil, pero de estos países únicamente Noruega, que se caracteriza por sus altas tasas de tributación, es un país exportador como Colombia, pues los otros dos son importadores netos.Ha llegado la hora de repensar el esquema de fijación de precios de los combustibles en Colombia, que data de fines del siglo pasado. En ese momento, esa metodología era lógica, dadas las condiciones de disponibilidad de crudo de ese entonces, y necesaria, porque se requería salir del esquema caprichoso anterior. Hoy las circunstancias son otras. Colombia seguirá aumentando su producción y exportación de combustibles y no es lógico someter a sus ciudadanos a seguir pagando eternamente precios exorbitantes por ellos.El cuento de que los precios altos de combustibles ayudan a evitar el crecimiento del parque automotor pierde toda validez al tomar en cuenta que Colombia tiene una de las más bajas tasas per cápita de disponibilidad de vehículos del continente. Los colombianos tienen derecho a mejorar su capacidad de transporte y es obligación del Estado, tanto a nivel nacional como municipal, facilitarles ejercer ese derecho satisfactoriamente.En otros países productores, como Australia, Canadá, India, Rusia, México o Estados Unidos, que tienen precios menores a los colombianos, se fijan los precios de los combustibles con base en fórmulas que buscan cubrir costos de producción y transporte, márgenes de utilidad razonables e impuestos significativos. En Colombia los precios se fijan asumiendo que el combustible se importa desde Estados Unidos y se desestima el hecho de que el crudo se produce localmente, a un costo muchísimo menor.Con esto, además, se inflan ficticiamente las utilidades de Ecopetrol, lo cual podría aceptarse como una forma de tributación escondida, si no fuera porque ya esa empresa no es completamente estatal y tiene accionistas privados. Aproximadamente el 60% de la demanda por combustibles proviene del transporte de carga y de pasajeros. El 40% restante se reparte entre los vehículos particulares, más del 90% de los cuales están en manos de la clase media y de los estratos populares, el agro y la industria. No es sano empobrecer a las clases media y popular, y al agro y la industria, para aumentar artificialmente las utilidades de una compañía en la que cada vez habrá una mayor participación de inversionistas privados, muchos de ellos extranjeros.Finalmente, debe revisarse el uso de los impuestos incluidos en los precios de la gasolina. Cerca de un tercio de estos precios corresponde a impuestos y sobretasas nacionales y municipales. Ese dinero debe dedicarse realmente a la infraestructura vial - nacional y municipal. Para eso, deben modificarse las normas que permiten que los concesionarios viales se lleven prácticamente todo el presupuesto nacional, y las que permiten que los alcaldes desvíen los fondos municipales a través de la adjudicación de dudosas obras mediante convenios interinstitucionales y ‘concesiones’ imaginarias.

VER COMENTARIOS
Columnistas