Expropiando perdedores

Expropiando perdedores

Septiembre 18, 2013 - 12:00 a.m. Por: Emilio Sardi

Los talibán de la apertura andan alborotados por el rechazo a los TLC de los campesinos que participaron en el “tal” paro agrario. Y mientras insisten en que los TLC no son la causa del paro -lo cual es parcialmente cierto- excusan los daños que estos le causarán al aparato productivo nacional con el cuento, tantas veces repetido por los funcionarios involucrados en sus firmas, de que en todo tratado “habrá ganadores y perdedores”. Lo más irresponsable del desespero por firmar tantos TLC a la carrera es que nunca se han hecho estudios serios sobre los beneficios y daños que ellos pueden comportar. Nace solo de apreciaciones de índole general, fruto de teorías, como la de la “ventaja comparativa”, que la vida real ha demostrado son hoy obsoletas. Pero no se necesita gran agudeza para entender que será muy difícil que haya muchos sectores suficientemente competitivos para enfrentar esos TLC y ser ‘ganadores’ en un país tan atrasado en el escalafón de la competitividad como Colombia.El Foro Económico Mundial nos da el puesto 117 de 148 en calidad general de infraestructura; el 130 en calidad de las carreteras; el 110 en calidad de puertos; el 143 en cargas tributarias totales contra utilidades; el 123 en cuanto a efecto del sistema impositivo sobre los incentivos para el trabajo; el 101 en cuanto a la carga de los servicios financieros; el 104 en calidad de la educación primaria; el 108 en calidad de la educación en matemáticas y ciencias; el 125 en confianza pública hacia los políticos; el 147 en costos del terrorismo para los negocios; y el 140 en costos del crimen y la violencia para los negocios. Ah, y eso sí: nos da el 6º lugar en fortaleza de la protección a la inversión extranjera.En este escenario, bien difícil le quedará a cualquier sector del aparato productivo no acabar entre los ‘perdedores’ de los TLC. Mucho menos con los costos de energía más altos del continente y con una moneda locamente sobrevaluada. De acuerdo con el ilustrado criterio de los talibán de la apertura, tanto los patronos como los trabajadores de esos sectores deben abandonar su actividad por no tener la ‘eficiencia’ requerida para sobrevivir.En el TLC con EE. UU. el gobierno colombiano se comprometió a pagar compensaciones monetarias cuando se anulen o menoscaben beneficios que los norteamericanos esperan recibir por el TLC. Y también aceptó hacer “el pago pronto, adecuado y efectivo de la indemnización” a inversionistas individuales cuando el Estado colombiano adopte medidas que afecten las expectativas de utilidades del inversionista extranjero, por considerar esa afectación una “expropiación indirecta” (así no haya una expropiación o transferencia formal del título de propiedad). La firma de un TLC es una medida del Estado que hará que los ‘perdedores’ colombianos sufran una expropiación indirecta.El mismo TLC con EE. UU. reconoce “que los Artículos 13 y 100 de la Constitución colombiana disponen que los extranjeros y los nacionales están protegidos al amparo del principio general de igualdad en el trato”. El Estado colombiano debe asegurar esa igualdad en el trato a sus nacionales e indemnizarlos por las consecuencias de sus medidas, como lo hará con los extranjeros. La firma irresponsable de los TLC generará innumerables ‘perdedores’ para que unos pocos ‘ganadores’ puedan ganar, pero hasta los ‘ineficientes’ tienen derecho a respirar.

VER COMENTARIOS
Columnistas