‘Expertos’

Marzo 18, 2015 - 12:00 a.m. Por: Emilio Sardi

No me considero un ‘experto en movilidad’. Me ocupo de ella porque afecta directa y diariamente el bienestar de todos nosotros. Y por el deterioro que viene sufriendo a manos de los innumerables ‘expertos’ que intervienen en ella, ingenieros de escritorio más provistos de diplomas que de sentido práctico y conocimiento de la ciudad, que con sus soluciones teóricas y sesgadas cada vez enredan más el tránsito local.Como marco teórico, algunas de las soluciones propuestas por dichos ‘expertos’ lucen bien. Debe establecerse un sistema de transporte público que cubra toda la ciudad en forma segura y eficiente. Y debe invertirse en infraestructura que facilite e incentive la movilidad peatonal y en medios distintos a los automotores. Pero para que esto se haga bien y completo, pasarán lustros, si no décadas. El MÍO fue una buena idea que se ha hundido en el pantano de un mal modelo económico y de una gestión que, con raras salvedades, ha sido mala. Y, según la última encuesta, sólo el 6% de los caleños pueden ir a pie a sus lugares de estudio o trabajo.Por eso, es necesario que nuestras autoridades entiendan que hoy, mientras se dan las soluciones teóricas ideales, es urgente velar por la agilidad del tránsito automotor. Este es el medio de transporte que usará la inmensa mayoría de los caleños en el futuro previsible. Y por eso, las autoridades deben sopesar con gran cuidado todas las propuestas de cambios urbanos que puedan afectar la capacidad de las escasas vías que tenemos. Mientras no haya soluciones de fondo, no tienen sentido alguno las propuestas que puedan interferir con la fluidez de la circulación.Es evidente el absurdo de la recientemente anunciada construcción de un pomposo ‘paso pompeyano’ en la Carrera 1ª, a una cuadra del Hotel Intercontinental. Estos ‘pasos pompeyanos’ son en realidad unos gigantescos policías o, mejor dicho, generales acostados que bloquean el paso de los vehículos. Con éste, el genio que se lo inventó logrará bloquear el tráfico proveniente del Oeste de la ciudad, incluyendo el que viene de Terrón Colorado y Montebello. Probablemente él gozará con las colas de automotores represados por kilómetros en la Circunvalación, la vía al mar y el Aguacatal, pero decenas de miles de caleños verán seriamente afectada su movilidad por su capricho.Además de torpe, la instalación de este resalto, así busquen cambiarle de nombre, no se ajusta a claras disposiciones legales. La Ley 769/2 y la Resolución 1050/4, acogiendo convenios internacionales, limitan y definen cuándo y cómo se pueden construir resaltos en las vías. Esas normas estipulan que su implementación “deberá estar precedida de un estudio de ingeniería de tránsito”, y descalifican su uso en “carreteras y vías de alta velocidad, vías urbanas en donde transiten rutas de transporte público colectivo, vías urbanas principales o calles que enlacen a éstas, vías urbanas con volumen vehicular diario superior a 500 vehículos, y vías urbanas cuyo porcentaje de vehículos pesados supere el 5%”. También estipulan que “su aplicación debe obedecer rigurosamente a especificaciones técnicas de carácter constructivo” definidas detalladamente, que tampoco se cumplen aquí.Ya es hora de que el alcalde les entregue el manejo de la planeación y de la movilidad de Cali a profesionales con mejor criterio que el de los ‘expertos’ que se inventan estos despropósitos.

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