El plan de movilidad

Noviembre 26, 2014 - 12:00 a.m. Por: Emilio Sardi

La movilidad sostenible es un concepto integral. De la movilidad depende el acceso del ciudadano al trabajo, a la salud, a la educación, a la vivienda y a la cultura. Urbanistas, filósofos, sociólogos y aún organismos internacionales promueven hoy incluso la idea de avanzar hacia la definición del derecho fundamental a la movilidad, pues ésta se ha convertido en un requisito para disfrutar otros derechos. De hecho, los antecede. La Ley 1083 de 2006 estableció un plazo de dos años para que el anterior gobierno municipal adoptara el Plan Integral de Movilidad Urbana de Cali. Al gobierno de Ospina no le interesó cumplir debidamente esta obligación, y sólo emitió un decreto con un listado de puntos por estudiar que no constituye en forma alguna un verdadero plan de movilidad. La actual administración ha impulsado el tema y avanza en estudios y diagnósticos que deberían llevar al plan, pero seguimos sin él.Por carecer de este plan, Cali ha venido padeciendo obras y proyectos que cada vez entorpecen más la movilidad. Primero fue la explosión de resaltos en vías de alta importancia, construidos violando todas las normas vigentes, y causando accidentes, contaminación y aumentos en los tiempos de desplazamiento. Luego trajeron de Bogotá los ilegales ‘pasos pompeyanos’ que, sin lógica alguna, se levantan como barreras en las salidas de vías importantes, y con los que amenazan hoy invadir las vías de alta circulación, como la Avenida 2N frente al CAM. Y ahora llegan los anuncios de proyectos que eliminarán carriles de circulación en las pocas y congestionadas vías que cruzan el centro de la ciudad, en detrimento de la movilidad tanto en el transporte público como el particular.El proyecto del ‘Parque Lineal Río Cali’ es uno de los ejemplos más protuberantes, pues propone rebajar de 4 a 2 carriles la Avenida 2N entre las calles 15 y 25, con lo que reducirá la capacidad de tráfico vehicular y aumentará la congestión. ¡Dizque para generar espacio para que los caleños puedan ir (porque poca gente vive cerca del sector) a ver la cloaca agonizante que pasa por donde una vez discurrió el río Cali, mientras nada se hace por recuperar el espacio peatonal invadido en el centro y zonas donde sí circulan los caleños diariamente! Para no hablar del anuncio de un proyecto similar en la Avenida 6, que contempla prácticamente la eliminación del paso de los automóviles.El disfrute de la movilidad debe garantizárseles a todos, pues lo contrario sería caer en la discriminación, como se ha vuelto la moda contra los automotores. ¡Aún quienes tienen automóvil y sostienen al Municipio con sus impuestos tienen derecho a ella! El reto de las autoridades es encontrar fórmulas que permitan que la movilidad de unos no deteriore ni los tiempos ni los espacios para los desplazamientos del resto de la población. Y ante todo, que las soluciones y proyectos urbanísticos se desarrollen sobre la base de estudios y datos serios, que garanticen que el uso del espacio público contribuya a mejorar y no a entorpecer la movilidad y la vida diaria del ciudadano.No es lógico plantear estos proyectos de reducción de espacio para el tráfico de buses y vehículos en vías de alta importancia para la ciudad, sin contar con un Plan de Movilidad serio. Mientras éste no se concluya, no debieran abrirse licitaciones para proyectos que deteriorarán aún más la movilidad de los caleños.

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