Corte de cuentas

Corte de cuentas

Noviembre 14, 2012 - 12:00 a.m. Por: Emilio Sardi

No es difícil comprender la aparente incongruencia entre los resultados de la reciente encuesta de Gallup que muestra una baja aprobación del alcalde Guerrero entre la ciudadanía en general y los de la hecha entre líderes de opinión, que lo ubica como el tercer mejor alcalde del país.Sucedió Guerrero a una Administración Municipal con gran desempeño en las encuestas. Con una imagen sustentada en festivales gratuitos y en una innegable capacidad de demagogia mediática para eludir los problemas reales de la ciudad y promocionar estrategias populistas y clientelistas, esa fue la alcaldía de los convenios multimillonarios que evadían las reglas de selección objetiva de la contratación; la de las concesiones de obras dispersas, sin planificación y sin priorización; la de las cuantiosísimas contrataciones directas de todo tipo, incluidas las masivas de servicios personales. La de los $120.000 millones en ‘la renovación’ del Estadio. La del entronque con el Concejo y los gigantescos gastos en los medios de comunicación.En la vida real, Guerrero recibió una ciudad sumida en grandes dificultades y deficiencias en seguridad, empleo, infraestructura, desarrollo social y competitividad. Y como si eso fuera poco, le tocó también lidiar con un legado de proyectos y gestiones cuestionables, para decir lo menos. Entre ellos, de singular importancia es el mal manejo que se le había dado al MÍO y la falta de voluntad política de la pasada administración de meter en cintura a los operadores y tomar las medidas necesarias para hacer operar el sistema. Hacerlo le costó a Guerrero el bloqueo de los transportadores, y aunque lidió éste con la combinación correcta de prudencia y energía, indudablemente le afectó su popularidad.El reto de Guerrero ha sido cambiar las políticas administrativas y de contratación que imperaron en los últimos años y definir con rigor un plan integral de acción para reencauzar la ciudad hacia el bienestar común. Tomar decisiones con base en planes y diseños completos, y defender la contratación transparente y responsable, es lo que hace un Alcalde que defiende los objetivos superiores del servicio público. Pero eso toma tiempo y no da popularidad rápida. Eso lo entienden los líderes de opinión encuestados, pero no necesariamente los ciudadanos del común.Directamente o a través de sus funcionarios, el alcalde Guerrero debe mantener contacto más amplio y más permanente con los caleños. Y para no cargar con culpas que no son suyas, debe hacer un corte de cuentas serio con sus antecesores. Refresca que en excelente entrevista publicada la semana pasada en este diario, el secretario de Tránsito, Alberto Hadad, uno de los funcionarios estrella de esta administración, tanto por su entereza y capacidad de liderazgo como por su interacción con la comunidad, no se haya aguantado más y haya afirmado: “Cali tiene que saber qué recibimos, y fue una ciudad totalmente saqueada, descompuesta”. Es bueno que se empiece a hablar claro.Donde no tiene razón Hadad en su entrevista es en lamentar la falta de voces “arropando al Alcalde”. Si los mismos que aplaudieron y respaldaron los desaguisados del anterior Alcalde con el turbio argumento de que estaba bien que se violaran las normas porque era para hacer obras arroparan hoy a Rodrigo Guerrero, pensaríamos que se había dejado rodear de los ‘vivos bobos’. No, mejor solo que mal acompañado.

VER COMENTARIOS
Columnistas