Agua y fútbol

Agua y fútbol

Julio 09, 2014 - 12:00 a.m. Por: Emilio Sardi

Ante la noticia de que Emcali planea construir un segundo reservorio para garantizar el servicio de agua cuando sube la turbiedad del río Cauca, ya se empieza a desatar la usual polémica sobre si se debe o no adelantar esta o aquella pequeña obra. Precisamente por enzarzarse en esas discusiones inanes y no actuar oportunamente, Cali no ha enfrentado seriamente la definición de su abastecimiento a largo plazo de agua, y por eso la construcción de ese reservorio luce hoy inevitable. Como también, por razones de costo y seguridad, es inevitable y urgente el traslado al Sur de la bocatoma del acueducto, ubicada hoy a pocas cuadras aguas abajo de donde el canal CVC Sur descarga en el Cauca la mitad de las aguas servidas de la ciudad, adobadas con los lixiviados del basuro de Navarro. No se debe seguir recogiendo aguas negras para tratarlas y entregárselas nuevamente a los caleños. Por el otro lado, es esencial que no se pierda más tiempo para iniciar seriamente la definición de las futuras fuentes de abastecimiento de agua para la ciudad. Para esto, lo primero es descartar las alternativas que claramente no merecen ser consideradas. Como la de construir una represa en un río de tan pobre caudal como el Cali, en Pichindé, para generar un grave impacto ecológico y complicar la potabilización de sus aguas. O la de secar el río Pance. O las de captar el agua del Cauca en Salvajina o en el Paso de la Bolsa, que no añaden nada y no tienen lógica económica.Entre las que se contemplan, la construcción de una represa en el río Timba es la única alternativa que realmente luce promisoria, y en ella debieran concentrarse todos los esfuerzos. Además de brindar la posibilidad de generar energía, esa represa afirmaría el caudal del río durante los veranos y permitiría un mejor control de las aguas del Cauca durante el invierno. El agua del Timba se traería por gravedad hasta una nueva planta de tratamiento ubicada en el sector de Pance, con la cual se atendería sin bombeo todo el Sur de Cali. Y a este proyecto se le podría añadir posteriormente el trasvase de agua de alguno de los caudalosos ríos que fluyen hacia el Pacífico al otro lado de los Farallones, como el Naya o el Yurumanguí, para aprovechar el rico régimen de lluvias de esa vertiente y añadirle agua fresca a esta cuenca.¡Ya es hora de que una ciudad de este tamaño abandone las discusiones bobas sobre pequeñas inversiones de corto plazo que se han hecho inevitables por no atender el largo plazo, y que enfoque sus esfuerzos en proyectos serios que verdaderamente sirvan a las generaciones venideras!P.D.: Como toda Colombia, deseaba fervientemente que nuestro gran equipo llegara hasta el final, pero abandoné mis ilusiones cuando nos tocó contra Brasil. Contra Brasil no basta jugar bien. Evocando ese maravilloso equipo de 1970, posiblemente el mejor que se ha visto en un Mundial, se le adjudica a Brasil un “juego bonito” que hace décadas no tiene. Desde hace mucho, sus triunfos están más ligados al apoyo de los árbitros que a un virtuosismo que desapareció. No en vano el brasilero Joao Havelange fue presidente por 24 años de la Fifa, la entidad que gobierna el fútbol y a los árbitros y cuya altura moral va pareja con la de nuestro Congreso. No es suficiente jugar un poco mejor que Brasil para ganarle; hay que hacerlo mucho mejor. Eso hará nuestro equipo dentro de cuatro años. Hoy, aplaudámoslo.

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