Si cundiera el efecto Trump

Si cundiera el efecto Trump

Enero 28, 2017 - 12:00 a.m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

¿Que le pasaría a Colombia si en un arranque de antipolítica, el electorado colombiano decidiera votar por una opción aparentemente absurda como elegir a un Trump criollo? No sería raro que eso sucediera. Hay un enorme desencanto con la izquierda por las picardías en el gobierno de Samuel Moreno y la torpe soberbia de Petro, pésimo gerente de lo público. También desencanto con los líderes del establecimiento: un Uribe negativo, amargo, que cada día pierde más credibilidad y un Santos, distante, enmermelado, sin liderazgo. Surgen otras opciones aún ‘biches’ y lejanas de generar confianza.Lo sucedido en EE.UU., es como si Carlos Mattos, el excéntrico empresario caribe del sector automotor se lanzara a la presidencia de Colombia. Las revistas recordarían su ostentación, donaciones con placas recordatorias, grifos de oro y demás exóticos detalles que reflejan un ego insaciable. Seguramente lo acompañarán un puñado de donantes poderosos y la inconformidad popular, los cantantes vallenatos, las mujeres despampanantes y el jet set costeño “con su alegría y animación”.Mattos seguramente haría un gabinete a lo Trump, de empresarios, personas mayores, distinguida posición económica y poco ‘tacto político’, pero lo contrastaría con un dejo costeño: seguramente llevaría a militares como Rito Alejo del Río; en el Ministerio de Comercio e Industria a emprendedores sin pelos… en la lengua como Belisario Caicedo; políticas irreverentes como María Fernanda Cabal; para contrastar llevaría un afro de reconocido temple, que podría ser el Tino Asprilla y una canciller seductora como Amparo Grisales. El superintendente de Notariado y Registro debe ser de gran peso: Jaime Jordán. En ese sancocho de ñame cabrían Roy Barreras, con su impredecible encanto, sin duda los Char y el fiscal podría ser Abelardo de la Espriella, siempre prudente y de sumo bajo perfil. Apuesto que el jefe de prensa sería Poncho Rentería.Todo esto y mucho más puede suceder con una reacción popular de odio hacia la politiquería, la corrupción y el beneficio individual de lo público. ¿Saben qué es lo más inquietante? Que no sabemos cuál es el resultado. Hasta de pronto esto mejora.

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