¿Qué nos espera?

¿Qué nos espera?

Febrero 16, 2018 - 11:45 p.m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

Pocas veces nos habíamos encontrado frente a unas elecciones más complejas y trascendentes que las de 2018. Aquí no vamos a escoger un estilo de dirección del Estado sino un modelo político y económico de consecuencias imprevisibles.

Lamentablemente estamos ante la tormenta perfecta. Se unieron en el tiempo una clase política deteriorada que no genera admiración, más escándalos de corrupción en tantos y tan diversos temas, desde Odebrecht hasta la hemofilia, desde Reficar hasta los desayunos escolares.

En un momento de repulsión ciudadana hacia tan asqueantes prácticas, se presentan Petro y ‘Timochenko’, queriendo representar la otra Colombia. El país tiene demasiado frescos los recuerdos de una guerrilla violadora, terrorista y narcotizada y marca distancia con los exguerrilleros. Estos comienzan a darse cuenta que sobredimensionaron su capacidad electoral y bajan su perfil.

Sin embargo, el ciudadano de a pie cae en la trampa y comienza a ver con simpatía a Petro, de la pléyade de los oradores fogosos, buenos en la oposición, pero absolutamente ineptos para la gerencia pública. Crecieron entre los odios y las críticas, terreno relativamente fácil, pero les quedó grande la estrategia gerencial, el respeto a las instituciones y a los procesos, a la selección y motivación del talento humano óptimo, en síntesis, gerenciar. Ya lo demostró en una lamentable alcaldía de Bogotá, recordada por los errores administrativos, la soberbia y el populismo.

Es el momento de tomar partido y luchar por lo que más le convenga a la Colombia que soñamos para nuestros hijos. A participar activamente en apoyar con todos los recursos a un candidato con las condiciones para dirigir el complejo país de hoy.

En mi caso, acompañaré a Martha Lucía Ramírez, por su demostrada formación y resultados en cada misión asumida. Seria, correcta, estudiosa, manda. Además me gusta que sería ella quien gobierne y no será títere de nadie. Atenderá el ideario de sus aliados mas no será su marioneta. Y desde ahora lo tengo claro, si la suerte no nos acompañara con Martha, sin chistar acompañaré al candidato que evite las malas prácticas de la izquierda en el gobierno, insistiendo eso sí, en replantear el manejo del Estado con eficiencia y honestidad.

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