Obras por impuestos

Junio 09, 2017 - 11:45 p.m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

La brecha entre las zonas afectadas por el conflicto y el resto del país es inmensa.

Hay zonas donde las firmas de ingeniería eran extorsionadas y sus empleados y maquinaria secuestrados sino se atendía el chantaje. Así, por el miedo, se quedaron sin obras, sin Estado y sin instituciones.
La deuda social con esa cuarta parte del país es enorme. Sin embargo ese abismo que separa esas dos Colombias, no se superará a la velocidad con las que el sector público hace sus obras.

Por esa razón debemos apostar, sin dudarlo, a la posibilidad que permitió la reforma tributaria de cruzar hasta el 50% del impuesto de renta con la construcción de obras que estén registradas en el banco de proyectos construido por los municipios afectados (Zomac) y Planeación Nacional.

Una vez seleccionada la obra por el empresario, una fiducia recibirá el valor del impuesto y aquel podrá construir el proyecto requerido, debidamente vigilado por un interventor que designa el Estado. Al final este acreditará la calidad de la obra, con sus especificaciones, y los intereses del manejo de la caja irán a la Nación.

La ventaja es que, al ser contratación privada, será ágil. La fiducia y un buen interventor le darán transparencia. Celebro el entusiasmo que la Cámara Colombiana de la Infraestructura, CCI, seccional Occidente le está poniendo al tema y especialmente a Buenaventura. Lo peor que le podría pasar a nuestra ciudad-puerto es que la plata llegue y las obras no se hagan.

Eso sería una afrenta social y humanitaria, que no sería extraño que se diera en un país donde se han robado la salud, hay serrucho con la compra de ambulancias, la politiquería tiene escuelas piratas para poner alumnos falsos, en fin, pillos que en realidad son vampiros, pueden hacer fracasar un plan de obras que la gente del litoral necesita. El alcantarillado por ejemplo.

La alternativa de Obras por impuestos y la activa participación de la CCI podrá facilitar que el plan para el Pacífico sea una realidad. La verdadera paz es esa, la que trasciende el silencio de las armas para dar paso a la justicia social, con condiciones dignas de vida.

VER COMENTARIOS
Columnistas