Narcocine caleño

Narcocine caleño

Septiembre 08, 2017 - 11:45 p.m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

Chicago fue en Estados Unidos la ciudad más impactada por la mafia durante los años 20. Muchas décadas después es la ciudad de los vientos, la industrial, la de la escuela económica y un referente arquitectónico; es la de magníficos musicales y vitrina de impresionistas; hace mucho sus dirigentes dejaron atrás los gangsters como símbolos de ciudad. A pocos les interesaba recordar la época aciaga del licor adulterado, la extorsión, el juego y la muerte por doquier. A mostrar la otra cara de la ciudad y lo lograron.

Podría seguir con Italia y muchas ciudades que pasaron la página de dolor para recibir con confianza, la inversión foránea, la calidad de vida y la seguridad.

En Cali pareciéramos felices amarrados a un pasado que es una realidad pero que no nos enaltece. El narcocine es una muestra de esa nostalgia sanguinaria.

No sé qué porcentaje de lo que se filma en Cali, casi siempre con apoyo institucional, está ligado a esa imagen que nos posicionó como una sociedad entregada al narcotráfico, sumisa, sin valores ni valientes, todo en una sinonimia fatal entre Cali y drogas. Se dirá que no hay mas temas. ¡Que falta de imaginación! ¿No creen que la vida de Jeison Aristizábal es un guión de tenacidad y lucha triunfante contra todo?

Hace unos años cuando vi de cerca la constitución de dos empresas impulsadas por la Fundación Carvajal con desmovilizados de la guerrilla y paramilitares trabajando juntos, promoví una reunión con Clara María Ochoa, nuestra admirada productora, para animarlos a mostrar esas decisiones de familia, amor y desencanto al interior de las organizaciones armadas, que llevaron a abandonarlas y rehacer sus vidas.

Jorge Isaacs, ampliamente estudiado por Fabio Martínez, es un drama interior y sociológico. Un café con Alberto Silva Scarpetta nos pone en escena la lucha por hacer viable la región, tanto en héroes que dieron la vida por la independencia como de visionarios empresariales, especialmente en el agro. Pero no, estamos empeñados en apoyar películas que revuelquen nuestro espíritu, sobre un fantasma que aún existe, sin que demos el paso para escribir nuevas páginas de esperanza y de posicionamiento regional.

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