¡Mejor calentado!

¡Mejor calentado!

Diciembre 29, 2017 - 11:45 p.m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

Podría ser el título de una columna erótica, pero no lo es. No me referiré a los entusiasmos amorosos por los tragos feriales ni a las levantadas con alta motivación del día siguiente. Le haré homenaje a uno de los platos más exaltados de la dieta colombiana, que tiene gran protagonismo en el desayuno, después de las cenas formales, como la de nochebuena o la del 31: el calentado.

¿Qué hace que una combinación de sobras de comida sea más apetecida muchas veces que la galante cena que la precedió? He aquí algunas conjeturas:

Mejor sabor: las salsas y condimentos usados para marinar los platos se habrán incorporado a la preparación con mayor énfasis.

Las formas también se consolidan. El tamal deja de ser el mapa de África y al día siguiente toma su forma rectangular. La lasaña dejará de ser montonera y por fin dará corte.

En el calentado todo combina. Ya lejos del protocolo, en la intimidad de la casa y con pijama, unas lentejas acompañan la paella sin pena; los frijoles se hermanan con un arroz con pollo y en todos los casos, unos huevos fritos encima, con enaguas en sus bordes, coronarán la receta.

Mezcla de ‘conchos’. La calentomanía da la oportunidad de utilizar cantidad de trozos y residuos que hay en la nevera. Ese medio tomate, la carne molida, el arroz sobrante, salsas, todo cabe, nada es excluyente en el calentado.

No hay cocinera mala: el calentado solo requiere calor, voluntad y un tris de imaginación para agregarle salsa de soya, aceite de oliva, tocineta o un toque personal. Dañar un calentado es casi imposible; tocaría revolverle dulce desamargado al risotto que sobró anoche. Si su pareja hace eso, piense en separarse. Su futuro es triste.

Preparar Calentado puede ser el mejor programa del 1 de enero en ausencia del periódico. Esta es la verdadera comida fusión. Más de una vez yo quisiera haber sido el invitado para el calentado de mañana, con confianza e intimidad, en vez de estar en la reunión impostada de la noche. Porque supongo que la realidad del plato será la del otro día, imagino a la mujer autentica y deliciosa que encontraremos al día siguiente del baile de disfraces.

Para todos los lectores, Feliz 2018, con optimismo y fe.

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