Lo bueno, lo malo y lo feo

Lo bueno, lo malo y lo feo

Octubre 01, 2016 - 12:00 a.m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

Esta época de negociaciones da para hacer balances. Aquí algunos elementos:Lo bueno: apertura intelectual. Entre muchas reflexiones destaco la que dio en Cali John Carlin, periodista británico cuyo libro ‘El factor humano’ sirvió a Clint Eastwood para dirigir Invictus, la película sobre Nelson Mandela y el rugby como pretexto para presentar su estrategia de integración racial y cultural. Carlin vivió en Sudáfrica y fue testigo de excepción del proceso de superación del Apartheid, que por siglos separó la población negra de los descendientes ingleses. El obispo Desmond Tutu calificó como ‘magnánimo’ el rol de Mandela y sus compañeros de lucha, masacrados o agredidos. Dejar atrás el odio y la venganza para reemplazarlo por la reconciliación, permitió finalmente a ambas poblaciones vivir en armonía.Otra charla magnifica fue la del rector del Externado de Colombia y negociador en La Habana Juan Carlos Henao. Su disertación sobre la evolución en los esquemas sancionatorios me dejó huella. Es superar el paradigma de la ley de Talión para encontrar nuevas formas de pagar las culpas y reinsertarse socialmente.Las víctimas: Las lecciones las han dado las víctimas. Las familias de los diputados del Valle, viudas como Gloria Pinto quien perdió a su esposo el gobernador de Antioquia, madres y huérfanos de secuestrados civiles, militares y policías. Ellos, con sus reflexiones, han engrandecido este proceso pues han permitido que su dolor se transforme en vergüenza para la guerrilla, que sobre el perdón se haya hecho catarsis y que Colombia mire su futuro con fe.El reconocimiento al equipo negociador: Construir un acuerdo en medio de tanto dolor, resentimiento y desconfianza era una labor heroica. Ningún documento lógico iba a ser de satisfacción para la mayoría de colombianos y ninguno lo sería para la oposición. Los negociadores, merece el reconocimiento colectivo.Lo malo: La furia. No recuerdo época de mayor polarización alrededor de una decisión política. Tengo la decisión, ya expresada en esta columna, pues creo que nos merecemos oportunidades de reconciliación, de abrir espacios vitales, de conocer verdades y vislumbrar una Colombia donde no nos matemos más, donde la gente del campo desarrolle sus actividades sin temor. Sustentar cualquier posición se volvió difícil. Yo decidí no contestar ningún mensaje pues de una broma o argumento a perder un amigo, hoy no hay nada.Lo feo: La bajada del pedestal. Los avances que permitieron sentarse con la guerrilla se deben en parte a los gobiernos Pastrana y Uribe. Su carta a los gobernantes extranjeros para que no vinieran, la algarabía en Cartagena el mismo día del evento, diluyen su estatura de estadistas. Hubiéramos querido verlos como artífices que fueron de este momento histórico.

VER COMENTARIOS
Columnistas