Las viejas tunas de hoy

Las viejas tunas de hoy

Enero 19, 2018 - 11:45 p.m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

Tuve el primer contacto con las tunas en mi época universitaria y sin bien es cierto que nunca imaginé hacer parte de una de ellas, me parecían divertidas y particulares. Sentía que me faltaban habilidades manuales para interpretar bandola y de otra parte me faltaban hormonas femeninas para tocar castañuelas y pandereta.

Tal vez lo que más admiraba era su repertorio musical inspirado en España y la cantidad de escudos, rosetones y recuerdos en sus capas, fruto de sus viajes y lunas alegres. De otra parte, su historia de picardía amorosa en las noches salmantinas me generaba gran empatía.

Sin embargo, no sé a qué hora todas las tunas se envejecieron. Desaparecieron los tunantes, jóvenes músicos que con salero le cantaban a la noche y quedaron reemplazados por grupos de adultos mayores, bien intencionados eso sí, que encontraron en esta modalidad de grupos la oportunidad de no ir a la tumba sin recibir salvas de aplausos.

Seguramente por esa edad, ya no irrumpen sorprendiendo a la fiesta, sino que tienen largos preparativos, posiblemente recordando las letras de las canciones y el orden de su interpretación. Bajo las boinas hay solo canas. Bajo las canas todos tienen gafas recetadas. Las castañuelas pienso que son enviadas por los ortopedistas y reumatólogos como ejercicios para las manos.

Como ya no es hora de aprender canciones españolas diferentes a ‘La luna y el toro’ o ‘Que viva España’, completan el repertorio con ‘La piragua’, ‘Espumas’ y ‘Pescador, lucero y río’. La tuna se convirtió en el pasaporte para gritar, caminar más rápido y hacer show en público sin que los nietos les digan: “Abuelito, deja la lora”. Además los olvidos de las letras se disimulan en grupo y el oso es distinto.

De todos modos, aplaudo ese deseo de gozarse la vida hasta el último momento y más alrededor de la música. Sugiero eso sí, una forma de presentación mas auténtica y colombiana y así desaparece la comparación con aquellos mozalbetes divertidos que dejan de serlo cuando años después cantan ‘Hacia el calvario’.

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O-Vario: hablando de música, excelente el esfuerzo y logro de Funmúsica con su programa de Telepacífico los sábados a las 7.30 PM: ‘Viva el Mono Nuñez’. Felicitaciones a Jorge Humberto Escobar y a la junta del Festival de Música Andina.

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