La ruta de las cenizas

La ruta de las cenizas

Octubre 29, 2016 - 12:00 a.m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

Un tema como qué hacer con las cenizas de nuestros muertos no podía tener mejor fecha para ser analizado y decidido que en vísperas del 31 de octubre, día de Halloween, o mejor aún, del 2 de noviembre, día de los difuntos, celebrado ampliamente en países como México, donde la inspiración artística y literaria basada en la muerte, no tiene límites.Recientemente el Cardenal Gerhard Ludwig Muller, prefecto de la congregación para la doctrina de la fe de la Iglesia Católica anunció que en adelante las cenizas no podrán ser esparcidas ni guardadas en sitios distintos a aquellos lugares sagrados diseñados para ello como cementerios, iglesias, cenizarios, osarios, entre otros.Esta medida, de gusto para los ortodoxos pero lamentada por quienes veíamos en esa ceremonia de disposición final de los restos, el cumplimiento de la voluntad ulterior, interpretando gustos del viajero a la vida eterna, deja muchos damnificados.Duro golpe para empresarios que habían diseñado actividades para cumplir las exóticas aspiraciones de quienes pasarían a mejor vida: desplazamientos en yates para llevar las cenizas al mar. El tour tiene varias categorías, desde bebidas livianas hasta costosas champañas y desde unas palabras sensibles hasta el acompañamiento de una orquesta de cámara. No le coincidió el tiempo a nuestro amigo Hernán Barona Sossa quien era buscado en el cementerio de Pradera, Valle, para hacer oraciones fúnebres. Hernán pedía que le comentaran generalidades del finado y planteaba una tarifa suave por hacer en su discurso un sobrio reconocimiento, una tarifa mayor por sollozos entre los párrafos y una suma sustancial por llanto desgarrado y temblor incontenible. En Colombia se montarían grupos vallenatos y seguramente escucharíamos desde ‘Ese muerto no lo cargo yo’ o ‘No estaba muerto, estaba de parranda’ hasta ‘El testamento’ y ‘Amor eterno’.Se habían diseñado planes para enviar el ‘polvo eterno’ a la atmósfera en cápsulas espaciales y otros lograron transformar las cenizas en piedras preciosas. Así las cenizas se convertirían en di-amantes para quienes quieren ser recordados como tal. Pasará pues a la historia la posibilidad de que se repita la escena de la divertida película ‘La familia de mi novia’ con Robert de Niro y Ben Stiller, cuando este, en su debut como yerno, deja que el corcho de la champaña salga disparado golpeando la porcelana que contenía las cenizas de la venerada abuela. Allí empieza un odio imperturbable del suegro De Niro . Yo personalmente no abonaré con mi polvillo gris un bosque en el que camino en Calima y otros no lo podrán hacer navegando en el río Cauca, enturbiándolo aún mas, ni ser semilla de penca mexicana.También quedará frustrada la señora que luchó contra viento y marea por las cenizas de su difunto marido, profesional de la infidelidad. Al ser preguntada por esa lucha, explicó: “Era la única forma de garantizar que sus últimos polvos serían siempre míos”.

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