Ínfulas

Ínfulas

Enero 21, 2017 - 12:00 a.m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

¿Ha notado usted que todo el que se casa con costeña(o) dice que es gente riquísima de la Costa? ¿Que cada que se está ennoviado con alguien de Caldas, es siempre “gente muy bien de Manizales”? ¿No le sorprende que todo colombiano que trabaja en algún banco en Estados Unidos dice que es gerente o vicepresidente de esa entidad financiera? ¿A usted también le han dicho que nuestro abuelo fue muy rico y que se empobreció por servir de codeudor? Si sumo las tierras de los antepasados de mis amigos y de los míos, el área de Colombia superaría la de Canadá.Hace poco perdí un tío regio. Ramiro fue distinto a todo el mundo; su vida era una fantasía: se voló en su niñez con gitanos; fue desertor del ejército porque se escapó con la señora de un capitán; gerenció la ciudad de hierro. Uno de sus retos fue montar un circo y se introdujo en ese mundo para entenderlo. De esa intimidad con un circo brasileño, su hija se enamoró del domador de fieras. En la familia todos estábamos preocupados por la llegada a esta de un extranjero tan exótico. Nos daba pesar de mi prima, pero cuando me vi con mi tío, este me dijo: “Estoy muy contento con mi yerno. Es un hombre muy sólido.” Yo sorprendido le pregunté sobre la razón de su solidez a lo cual Ramiro me contestó: “Mijo, él tiene dos cebras, un puma y tres micos que casi hablan. Muy sólido, mucho.” Hasta mi tío, soñador y desprendido, caía en la teoría de los seudomagnates.Quisiera encontrar gente feliz porque su consuegro es trabajador, honorable y divertido. Para mí con eso hay. Auténtico y sin cañazos innecesarios. Bajarle la vara a la obsesión por el tener y fortalecer el ser. El mundo está reconociendo cada vez más el conocimiento y el emprendimiento. Así llegaremos a un estadio donde lo resaltable no será cuánta tierra se tiene sino la aplicación de nuevas tecnologías y buenas prácticas al predio para lograr mayor productividad y agregar valores diferenciales. Eso si será admirable.Entre tanto, si seguimos exaltando la fanfarronería, el arribismo en un mundo irreal, estaremos cultivando la obsesión por el enriquecimiento rápido, escenario propicio para el narcotráfico y la corrupción.

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