El tobogán emo(na)cional

Octubre 08, 2016 - 12:00 a.m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

Fue sabio quien dijo que este era el único país del mundo en el cual era imposible aburrirse. Donde la capacidad de sorprenderse no tenía límites y al respecto no hay mejor ejemplo que lo sucedido en Colombia en estas últimas tres semanas.Las lecturas diarias de las opiniones sobre el Sí y el No nos subían y bajaban la bilirrubina a extremos insospechados pues conocimos facetas aguerridas de amigos pacíficos, aristas burdas de refinadas damas, aportes inteligentes de quienes no imaginamos, reflexiones emotivas de áridos contertulios, conflictos familiares, todo lo cual nos hizo debatir como hace mucho tiempo no lo hacíamos.Las encuestas que hacían ganar el Sí nos subieron el optimismo a quienes apostábamos a esa opción.Intervenciones como la de María Fernanda Cabal en desmedro de nuestras Fuerzas Armadas nos dolieron por ser solidarios con tantos héroes que diariamente dan su vida y su tiempo por defendernos. La respuesta de la esposa del general Flórez fue un punto de gran emotividad sobre lo bajo que habíamos descendido en el conflicto verbal.Volvimos a subir con el evento de Cartagena. El Secretario General de la ONU, trece jefes de Estado, un rey emérito, delegaciones de todo el mundo y Colombia esperanzada alrededor de una guerrilla que estaba dando muestras de concertación para vincularse a la democracia, fruto de una paciente gestión del gobierno y su equipo. Como le oí decir a un buen amigo esa tarde: él ya podría morir tranquilo, pues le tocó el internet, el viagra y ahora la paz.Cinco días después llegaron las votaciones por el Plebiscito y el No con el 50,23% se impuso sobre el Sí. Alguien muy ingenioso invento el termino ‘Plebitusa’ para explicar la depresión emocional de quienes veíamos en este proceso el renacer del país.Sin embargo, el ánimo subió nuevamente por la madurez inicial que se le vio a los expresidentes Uribe y Pastrana. Discurso preciso el del presidente Santos. Hubo voces de mesura y hasta Pacho Santos fue ejemplo de cordura. Los siquiatras se iban a quedar sin trabajo ante tanta sensatez colectiva.El ánimo se volvió a ir en picada con las arrogantes declaraciones del gerente de la campaña del No Juan Carlos Vélez. La estrategia se había dirigido a fomentar el temor, la ira y los sentimientos malsanos de la población en lugar de controvertir con racionalidad los acuerdos. Ofensa nacional.Al amanecer de ayer viernes Juan Manuel Santos y el país somos sorprendidos con el premio Nobel de Paz para nuestro Presidente. Ante un proceso aún incompleto, el mensaje es de confianza internacional en que el proceso se cumpla cabalmente, logremos mejorar los acuerdos, la paz se haga una realidad y la hipertensión nacional pueda tener unas semanas de calma. Los siquiatras de todas maneras, seguirán teniendo trabajo pues tener internamente un tobogán que no se apaga hace parte del espíritu de nuestra nación.

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