El poder del e-ciudadano

Noviembre 12, 2016 - 12:00 a.m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

Tres hechos recientes, totalmente distintos, en diferentes lugares del mundo y aparentemente sin conexión alguna, terminan teniendo un denominador común.En un conocido restaurante de Barranquilla, una familia va a celebrar el cumpleaños de uno de sus miembros. Una tía lleva la torta que elaboró con dedicación. Consumieron las bebidas y platos del menú. Sin embargo al final, observan en la cuenta un rubro extraño: ‘Descorche de la torta: $40.000’. Indignados hacen el reclamo, las explicaciones del restaurante no los satisfacen, escanean la cuenta y la hacen viral. El despropósito de $40.000 se convierte en noticia nacional, se abre investigación al restaurante y cobros como este, terminan ameritando revisión de procedimientos de los restauranteros del país.En Cali, un motociclista, capta en su celular el ‘show’ de sus colegas en el túnel de la Avenida Colombia en días previos a Halloween. Esa obstaculización atrevida e ilegal, en un sitio icónico, llega a cientos de miles de caleños generando ira e indignación. La problemática de las motos ocupa primeras páginas y el jefe de los guardas de tránsito se ve obligado a renunciar. En Estados Unidos la gran prensa, sin excepción, escribió contra las aspiraciones presidenciales de Donald Trump. Ese antecedente mediático era inédito: unanimidad de los medios apoyando una candidata, Hillary Clinton, y oponiéndose duramente al otro. Al final y contra los pronósticos, la candidata defendida por los poderosos medios fue derrotada por Trump en la mayoría de los estados de la Unión. Bastante tinta hay esparcida especulando sobre la mentalidad y expectativa de sus seguidores.¿Qué hay en común en estos tres eventos tan diferentes?: el nuevo poder del ciudadano del común, gracias a las redes. Desde una suma insignificante de $40.000 pero que constituía atropello a un cliente; o el caso de las motos, que vulneraba el derecho a la movilidad de los caleños, o el desafío de la gente del común, equivocados o no en el caso Trump, pero seguidores de sus principios y creencias, que le dieron más cabida en sus opiniones a personas como ellos que a reconocidos líderes y pensadores del mundo. Es el poder de la viralidad y el enaltecimiento a ciudadanos cercanos, cuyas expresiones en las redes ameritan mayor credibilidad e inspiración que los tradicionales representantes del establecimiento. Los ciudadanos de hoy, son e-ciudadanos, llevan en sus manos un medio de grabación y de expresión, se convierten permanentemente en reporteros de la cotidianidad y en voceros de sus convicciones. Representan muchas veces con mayor acierto las preocupaciones de su entorno, y sus lectores pueden percibirlo más cercano y con intereses más afines que aquellos medios que representan evidentes intereses económicos o políticos. Ese hombre de la calle se ha hecho un poderoso e influyente comunicador, con una capacidad de incidir tan grande que su responsabilidad en el buen uso de la palabra es tan fuerte como riesgosa.

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