¿El país de la felicidad?

Noviembre 05, 2016 - 12:00 a.m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

Se celebrará en marzo la Cumbre Mundial de la Felicidad. Los gringos que tienen una sigla para todo lo llaman Wohasu Miami. Participarán conferencistas quienes reflexionarán sobre cómo lograr un mundo más feliz.Las estadísticas son escalofriantes. A nivel global el 87% de las personas no son felices en su trabajo. Solo en USA se consumen anualmente US$10.000 MM en antidepresivos y libros de autoayuda. ¿Cómo lograr un equilibrio entre el desarrollo económico de los países y el bienestar de los ciudadanos? ¿Será posible crear un indicador de Felicidad Nacional Bruta, FNB, así como existe en economía el Producto Nacional Bruto?Hasta hace un tiempo, cuando leía encuestas sobre el tema y Colombia aparecía como uno de los países más felices del mundo, pensaba ingenuamente que con la amenazante violencia en tantos niveles, cada noche los colombianos celebrábamos una fiesta a la vida: la posibilidad de seguir disfrutando de las maravillas de nuestro entorno. Pero en la medida que pasa el tiempo he llegado a la conclusión que más que un país feliz somos uno de personas egoístamente felices. Algunos ejemplos: Álvaro Uribe es feliz por lo que hizo en su gobierno pero también por lo que no ha dejado hacer a su sucesor, criticando y oponiéndose a cada buen propósito del gobierno, así sea el mismo esfuerzo del crítico en su mandato. El país se desconcierta, pero eso no le importa, él es feliz.Juan Manuel Santos está feliz con el Nobel, fruto del esfuerzo por lograr la paz en Colombia. Sin embargo, su inapropiado discurso en Londres para explicar el fracaso en el plebiscito, ha generado una reacción virulenta porque afecta el clima de concordia que debe primar en los ajustes a los acuerdos y así lograr la paz. Pero eso a él no le importa. Está feliz con el Nobel y quedó bien con los ingleses.Alejandro Ordóñez es un hombre feliz porque cree que representa las buenas costumbres y la ortodoxia de la Iglesia Católica. Con sus posiciones y pronunciamientos ha hecho profundamente infelices a diversos grupos humanos quienes por su preferencia sexual, estado civil para adopciones y muchas otras circunstancias, son segregados de manera inmisericorde. Sus áulicos le dicen que así será candidato presidencial y él está feliz.Feliz está Robledo de ser el aguafiestas nacional, pero a punta de eso se convirtió en el vocero de la izquierda; feliz Petro por haber hecho retroceder la capital al imponer su ego, pero tiene reconocimiento de los ciudadanos; felices los empresarios corruptos que llenan sus bolsillos en desmedro de la salud y la educación; felices los mineros ilegales, enriquecidos pero acabando con el ecosistema; felices ciertos empresarios paisas haciendo cabildeo para golpear a nuestro sector azucarero con impuestos a bebidas azucaradas. La desgracia de los demás es su fuente de la felicidad. Por eso somos un país egoístamente feliz.

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