El legado de Manitoba

Febrero 10, 2017 - 07:41 p.m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

La reflexión sobre el fracaso nos ha llevado a resaltar uno de los casos empresariales más admirados por los colombianos: Manitoba. Una página triste, la muerte del padre a los 55 años dejando una viuda y 9 huérfanos fue el reto que inspiró la búsqueda de fuentes de ingreso para sobrevivir y salir adelante. A Bernardo, Ignacio y Gustavo Llano Domínguez, aún en bachillerato, se les ocurrió que vender en el colegio maní confitado, podría ayudarles en tan duro trance. Primero la aceptación del invento, luego los sobrecitos plásticos que pegaban con una vela; más adelante la venta en otros colegios; siguieron las discotecas y así la empresa fue creciendo. Ellos mismos distribuían en moto la mercancía. Hoy Manitoba es una de las marcas más reputadas del país, líder en su sector y exporta a nueve países. He aquí un decálogo de mis conversaciones con Gustavo e Ignacio:

1. Suman fortalezas: la capacidad soñadora y sagacidad comercial de uno más la racionalidad y calidad administrativa del otro.

2. Hacen valer el respeto en medio de las diferencias.

3. No permiten que el éxito altere la sencillez y la humildad: su manera de vestir, de actuar y de relacionarse con sus empleados.

4. Quien no persevera, no triunfa: no permiten que los altibajos y la adversidad los hagan desistir de sacar los sueños avante.

5. No ceden en materia de valores: es posible que una coima facilite el camino pero no garantiza un buen final ni la tranquilidad de conciencia. No se tuercen.

6. Respetan los canales institucionales: con sus compradores cuidan jamás saltarse al jefe de compras, a la secretaria, al de control de calidad. Tienen claro el mérito y valor de cada interlocutor.

7. Que la ambición no marque su velocidad. Desconfían de lo fácil.
8. Siguen comportándose como buenos empleados y no como petulantes accionistas.

9. Atienden la experiencia. Han buscado en su momento los consejos de personas mayores a quienes han admirado. Alberto José Carvajal, Samir Camilo Dacach y Jaime Cardona fueron generosos consejeros.

10. La familia como referente. El papá ausente, su madre admirada y el reconocimiento de los valores de cada miembro de la familia, son fuente de unión, amor e inspiración.

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