Diciembre en blanco y negro

Diciembre en blanco y negro

Diciembre 24, 2016 - 12:00 a.m. Por: Eduardo José Victoria Ruiz

Diciembre, mes de contrastes, de alegrías y de nostalgia, en el que se ríe y se llora por lo que tenemos y lo que nos falta. Miremos el blanco y negro de este mes:-La felicidad de abrazar a quienes queremos (lo malo, evocar cada Navidad aquellos que ya no están, o en la tierra o en nuestro entorno, lo cual es a veces más duro. La lista crece).-Recibir la prima (la antítesis, tener que pagar las primas legales).-La llegada de las anchetas (terrible cuando traen carne de diablo, maní blandito, sardinas en salsa de tomate, vinos redulces o resecos, patés verdosos, galletas viejas, espumosos chiviados, tarros sumidos con contenidos misteriosos porque las etiquetas están en chino o en árabe).-La música, los villancicos, especialmente Rudolph y el Duraznero (he notado que Tutaina y yo estamos tomando distancia). La Billos, ‘Llegó diciembre con su alegría’, ‘El año viejo’, Gustavo Quintero (me doy cuenta que hace años ya no sé cuál es el disco de la feria).-Dar regalos (cómo está todo de caro, ¿no?)-Recibir regalos (lo malo, es no tener dónde cambiarlos o darnos cuenta que fueron comprados en promoción).-La torta de coco, el desamargado, los buñuelos, las hojaldras, la lechona (lo malo es ver cómo al final de diciembre nuestros cuerpos asimilan la redondez del buñuelo o la cuadratura de la torta de pastores pero a nuestra figura no se le ocurre adaptarse a la esbeltez de una hojaldra).-Pensar en los demás (eso nos lleva al centro comercial y cuando estamos en el trancón evaluamos si la amistad se justifica o le cogemos bronca al beneficiario).El manejo del tiempo libre, los bailes, las corridas de toros (tras ellos las tentaciones a gastar; los guayabos sucesivos, el colesterol disparado; los debates sobre si es fiesta brava o si es tormento animal).-Lo abundante y espléndido de diciembre (contrasta con la disparada de la cartera morosa en los bancos en enero y los bajos saldos personales).-La lista íntima del 2016 que agoniza y los planes personales para el 2017 (recordar lo trabajado y perdido, las libranzas; aquellas acciones bursátiles, los amores que se fueron, las posibilidades de crecimiento no logradas; el reto de lo que viene, el temor a perder lo que se tiene).-El 31 es una magnífica oportunidad para culminar un ciclo de vida e iniciar otro, ojalá más venturoso. La champaña a media noche, agüeros que elevan la imaginación como los cucos amarillos (pero la última noche del año es también la de la insoportable pólvora, los años viejos burdos, la de los abrazos insulsos en los clubes sociales y las lloradas dramáticas de la cansona que nos toca al lado de la mesa).A pesar de todo anhelamos siempre la llegada de diciembre. Si hay niños, más bella es aún, con sus contrastes, no importa. Por ello a todos nuestros queridos lectores, ¿muy feliz Navidad!

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