Y Vargas Lleras qué

Septiembre 06, 2013 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

La tremenda crisis social que ha padecido el país en las últimas semanas ha dejado un ganador y un perdedor. El perdedor es, por supuesto, Juan Manuel Santos. El desastroso manejo que le dio a este tsunami social dejó devastada su imagen, al punto de que hoy, según la más reciente encuesta de Gallup, casi cuatro de cada cinco colombianos desaprueban su gestión. Y el ganador es Germán Vargas Lleras que se bajó del barco santista apenas hace 4 meses y mientras este se va a pique, observa el naufragio desde la orilla, a salvo y sin inmutarse y como si esa debacle no tuviera que ver con él. Su actitud frente a semejante crisis ha sido poco solidaria con el Gobierno. Si alguien podía echarle una mano al Presidente para tratar de conjurar esta catástrofe era él. No solo por su experiencia política y su capacidad de negociación sino porque es una persona respetada y con ascendiente. Ponerlo a negociar con los líderes de los paros de seguro hubiera dado mucho mejores resultados que los alcanzados por el paquete chileno que el gobierno tiene por Ministro del Interior.Pero Vargas ha pasado de agache y ha permitido que el gobierno que dice respaldar se debilite hasta un punto en cual la reelección de Santos ha quedado muy comprometida. Si uno fuera suspicaz podría colegir que, precisamente, eso es lo que busca. Las cuentas que el exministro tenía hasta hace poco eran claras. De acuerdo al pacto que hizo con Santos, él ayuda al actual Mandatario a reelegirse y este pone la maquinaria del Estado al servicio de la candidatura de Vargas para el 2018. Pero como la política es dinámica, las cosas hoy son muy diferentes a hace cuatro meses, cuando Vargas Lleras dejó el Ministerio de Vivienda, en el que lo puso Santos para que se luciera repartiendo casas gratis. No tendría nada de raro que Vargas, que es más pragmático que leal, haya llegado a la conclusión de que las circunstancias adelantaron su turno presidencial. Y debe estar contemplando la posibilidad de volverse el plan A del santismo. Supongo que lo primero que haría en ese escenario, será tratar de convencer al Presidente de que, ante la caída de su favorabilidad, la única forma de darle continuidad a su obra de gobierno es que él, Vargas Lleras, sea el candidato santista. Pero no se debe descartar que Vargas se lance a la Presidencia, aún sin el apoyo del santismo y compitiendo con el propio Presidente. Las circunstancias actuales parecen favorecerlo. Ante semejante caos, la gente reclama a un gobernante que tenga autoridad. Y Vargas la tiene. Pero también está esperando alguien con sensibilidad social. Y no sé si también la tenga, pero las casas que regaló por cuenta de Santos lo han proyectado en el imaginario colectivo como un hombre solidario y generoso.Es cierto que Vargas es tan bogotano y elitista como Santos y que una de las causantes del caos que vivimos es la arrogancia rola y su desconocimiento de lo que pasa en el país. Pero a pesar de esas debilidades, Vargas tiene el perfil que les gusta tanto a los uribistas como a los santistas y los astros parecen estar alineándose en torno suyo. Dudo que Vargas, por algo tan gaseoso para él como la lealtad, desaproveche el papayazo que la incompetencia del Gobierno le ha servido.

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