¿Y el Valle qué?

Julio 29, 2010 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Esa es la duda que me atormenta al observar el flamante gabinete del presidente Juan Manuel Santos. Que, por cierto, tiene varios presidenciables a bordo y resultó mucho más técnico que político. Lo que puede ser una buena señal de que Santos va a gobernar con independencia frente a ese peligroso coctel político que se cree dueño de su elección, y por tanto, se siente con muchos derechos sobre el entrante gobierno. Ante el natural inconformismo de los vallecaucanos con la nula representación que, hasta el momento, Santos le ha dado al departamento en su equipo, han salido algunos santistas a decir que eso es lo de menos, porque los ministros tienen la obligación de preocuparse de los asuntos de todas las regiones y no sólo de aquellos de las que provienen. Sobre el papel ello es cierto. Pero también lo es que a una región le queda mucho más fácil tramitar una petición si el encargado de resolverla es alguien oriundo de ella. Sin duda, la presencia de Angelino Garzón en la vicepresidencia va a ayudarle al Valle para hacerse sentir en el Alto Gobierno. Pero la verdad es que, como él mismo lo ha reconocido, Angelino no ha tenido ninguna ingerencia en los nombramientos y por tanto los ministros no sienten que el ‘vice’ sea su jefe. Con lo cual, no están comprometidos a atender sus peticiones.El trato que el gobierno nos ha dado ha sido inequitativo frente al que se le otorgó a otras regiones: el eje cafetero tiene tres ministros, y en carteras claves: Defensa, Vivienda y Transporte; a la Costa Atlántica le dieron Comercio Exterior; la cuota del Tolima será, ni más ni menos, que el hombre que manejará la chequera del Gobierno, el Ministro de Hacienda; los paisas están representados por Juan Camilo Restrepo y los bogotanos recuperaron el espacio perdido con un presidente de provincia como Álvaro Uribe. A los vallecaucanos han pretendido meternos el chiste bugueño de que nuestra representante es la nueva ministra de Educación Maria Fernanda Campo. Que, con mucho respeto, podrá ser muy capaz, pero es más rola que vallecaucana, así haya nacido en Buga. No sólo viene de ser presidenta de la Cámara de Comercio de Bogotá, sino que toda su carrera profesional la ha desempeñado en la capital. Debido a lo cual, está totalmente desconectada de la realidad del Valle y sus nexos con el departamento son muy precarios. La verdad es que, independientemente del lugar que haya nacido, Maria Fernanda es bogotana, porque como dicen Ana y Jaime, mis filósofos de cabecera, “no importa donde se nace, ni donde se muere, sino donde se lucha”. Y que nos den el Ministerio de Cultura, uno de los dos cuyo titular aún no se ha definido, francamente sería un premio de consolación porque, por presupuesto y peso político, esa es una cartera de segundo nivel. Resulta muy paradójico que en Bogotá nos esté yendo tan mal cuando el Valle tiene la representación más voluminosa, en muchos años, en el Congreso de la República. Ello demuestra que lo importante de una bancada no es tanto la cantidad de sus integrantes sino la calidad de los mismos. ¿O será que el presidente Santos le pondrá mucha atención a las peticiones que le formule el honorable senador Juan Carlos Rizzeto?

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