Verde de la envidia

Agosto 05, 2016 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Que haya hinchas del América, del Deportivo Cali, del Medellín de Millonarios o de cualquiera club que juega en el rentado colombiano, exceptuando por supuesto al Nacional, felices con la conquista de la Copa Libertadores por parte del equipo verde de Antioquia, es algo que no me cabe en la cabeza.En lo personal, y no me da pena admitirlo, le hice toda la fuerza al Independiente del Valle, el corajudo equipo ecuatoriano que Nacional enfrentó en la final. Como lo había hecho con todos los rivales del conjunto paisa en las fases anteriores de la Copa.Y es que, tampoco me da vergüenza admitirlo, odio con todo mi corazón a ese equipo. No de ahora, de hace mucho tiempo. Pero con el paso de los años ese sentimiento no ha hecho más que crecer. Cómo no va a ser de esa forma si, aunque me duela admitirlo, hoy por hoy es el equipo número uno de Colombia. Y para llegar a ese sitial desbancó al que por años fue el más grande del país, mi Millonarios del alma.Los resultados hablan por si mismos: Nacional ha ganado dos Copas Libertadores y nosotros ninguna. Y para completar, en diciembre del año pasado nos quitó el único honor que nos quedaba: el de ser el equipo más veces ganador del torneo nacional. Ahora ellos tienen 15 títulos y nosotros nos quedamos con 14.Pero mi animadversión con el equipo antioqueño no se debe sólo a que haya desplazado a Millonarios a un segundo plano. Hay muchas razones para detestarlo: tiene papá rico, la Organización Ardila Lule, lo que significa chequera ilimitada. Por eso contratan los mejores jugadores de los demás equipos. Además de eso se ha convertido en una empresa rentable y autosostenible que cada año vende ‘camionados’ de jugadores al exterior.Pero hay otra razón poderosa para justificar la inquina que le tengo a ese equipo: es paisa. Porque ahora resulta que Medellín no sólo es la única ciudad del país que tiene metro; la ciudad que tiene la mejor empresa de servicios del país; la ciudad donde están radicadas varias de las más importantes industrias de Colombia; la ciudad con las vías más modernas y la urbe más innovadora del país, según un concurso que se ganaron hace poco.Los paisas no se conforman con enrostrarnos todos esos logros, y muchos más, sino que ahora hasta tienen el mejor equipo de fútbol de Colombia. ¡Por favor, dejen algo para los demás!Lo reconozco. El Nacional, y los paisas en general, me producen envidia de la mala. ¿O será de la buena?O sea que ni se sueñen que yo voy a salir a pitar como loco porque su pinche equipo ganó la Libertadores.Y que no me vengan con ese cuento de que Nacional es Colombia en la Copa. Para nada. Los equipos sólo se representan a sí mismos y no se pueden abrogar el honor de representar un país. ¿O será que los hinchas del Atlético de Madrid le hacen barra a los del Real cuando estos juegan la final de la Champions?¿O los de River, será que hacen fuerza para que Boca gane la Libertadores? ¡Para nada! Los únicos equipos que representan a un país son sus selecciones.A esos cuasi hinchas americanos o del Cali que andan de plácemes con el título del Nacional les dejo un mensaje:Odiar al equipo rival no es ningún pecado. Al contrario, es una obligación. Lo que no implica que tengamos que arremeter contra los fanáticos del equipo odiado. Con quitarles el saludo y no determinarlos, basta.Sigue en Twitter @dimartillo

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