Vargas Ll., copresidente

Vargas Ll., copresidente

Octubre 04, 2013 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

¿En qué lógica electoral cabe que un político por quien votaría el 26% de los votantes acepte ser fórmula vicepresidencial de otro al que apenas respalda el 15%?Tan insólito cálculo solo cabe en las cuentas de la revista Semana, que en su última edición lanzó a Germán Vargas Lleras como fórmula vicepresidencial de Juan Manuel Santos. Da la impresión que ese artículo fue escrito más con el corazón que con la razón por la revista que dirige el sobrino del presidente Santos. Que quiso tirarle a la naufragante reelección de su tío el salvavidas de Vargas Lleras. ¿Resultó mejor sobrino que periodista?Vargas tendría que ser muy leal y generoso para asumir ese rol. Y me temo que esas no son cualidades que distingan al exministro. Pero supongamos que a Vargas lo ilumine el Espíritu Santo y acepte convertirse en la tabla de salvación de Santos. Sin duda, desde el punto de vista electoral, sería una decisión salvadora para el santismo, que, insisto, tiene muy embolatada la reelección.Pero a la hora de gobernar, esa fórmula resultaría catastrófica. Ya Santos experimentó con Angelino el error que constituye escoger un vicepresidente únicamente con cálculos electorales. Y olvidando que después lo va a tener que soportar cuatro años.Angelino se convirtió en uno de los jefes de la oposición desde dentro del Gobierno. Como vicepresidente muy poco aportó y a lo que se dedicó fue a levantar su imagen, asumiendo la cómoda posición de criticar cuanta decisión tomaba el Ejecutivo. Y a atravesarse a la labor de los ministros. Al de Hacienda llegó a pedirle públicamente que se bajara del pedestal y que se pusiera al alcance del pueblo. Pero si Angelino ha sido incómodo para Santos, Vargas Lleras sería un verdadero martirio. No sólo por la compleja personalidad del personaje sino porque este sentiría que Santos le debería el segundo mandato a él.En esas circunstancias, Vargas no sería un vicepresidente sino un copresidente que exigiría altísima cuota en el Gobierno. Y que además interferiría en todas las decisiones que se tomaran en el Palacio de Nariño. Vargas no se sentiría un subalterno sino, como mínimo, un socio igualitario del Presidente. ¿Será que Santos acepta entregarle el 50% de su poder a Vargas? Ahora, en medio del naufragio de pronto lo considere, pero una vez elegido lo dudo: ya sabemos que Santos es muy poco dado a respetar en el gobierno lo que ofrece en campaña. Rodrigo Lloreda, ese maestro a quien tanto aprendí, me aconsejó una vez que jamás nombrase un colaborador que se sintiera más capaz que uno porque esa persona, más que en colaborador, se convertiría en rival. Y eso, ni más ni menos, sería lo que le pasaría a Santos con Vargas quien no sólo se cree más que Juan Manuel sino que, insisto, se sentiría el dueño de ese hipotético triunfo electoral.De todas formas, no creo que la alianza electoral Santos-Vargas se dé. Simplemente porque se conocen y se tienen una mutua desconfianza.Santos sabe lo que se le vendría pierna arriba si da ese paso. Y mucho menos creo que Vargas vaya a poner ese 26% de intención de voto a favor de una causa ajena. Con lo cual, me temo que el globo que lanzó Semana se desinflará muy pronto.

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