Useche, el nuevo rey del cinismo

Enero 13, 2012 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

El gobernador Héctor Fabio Useche está resultando más cínico que su mentor y patrón, Juan Carlos Abadía.Esta semana armó un escándalo porque, supuestamente, Reurvalle, uno de los contratistas beneficiados con la licitación de las obras que se iban a hacer con las vigencias futuras, demandó al Departamento por una suma cercana a los $44.000 millones. Y advirtió que “si los otros dos contratistas también demandan, el Valle deberá pagar $150.000 millones”.Más se demoró Useche en hacer su denuncia que en refutarla la ex secretaria jurídica de la Gobernación, Diana Villegas. La ex funcionaria precisó que “la terminacion y liquidación de los contratos de concesión (por las vigencias) se perfeccionaron mediante la suscripción de actas de terminación y liquidación por mutuo acuerdo”.Y agregó que en ningún caso el valor pagado a los concesionarios supera el 2% del valor de los contratos suscritos con ellos. Lo que implica que si en su conjunto lo contratado por concepto de vigencias futuras asciende a $600.000 millones, el Departamento como máximo tendría que pagar unos $12.000 millones.Lo que es un platal porque, como dice Useche, el ‘efímero’, esos concesionarios no pusieron un ladrillo. Pero es un mal necesario teniendo en cuenta que si el anterior mandatario, Francisco Lourido, no hubiera logrado liquidar esos contratos, el Valle hubiera terminado pagando un billón y medio de pesos por unas obras que valían la mitad y que en su gran mayoría eran unas ‘obritas’ concebidas para pagar favores políticos.Muy triste que un departamento tan urgido de recursos como el Valle tenga que pagar un peso por obras que no se hicieron. Pero lo cierto es que más allá de lo que toque pagar por ese concepto, el responsable de ese gasto no es quien liquidó el contrato sino quien nos embarcó en él, precisamente, Juan Carlos Abadía, el maestro de Useche.Abadía se empecinó en contratar esa vigencias futuras, a pesar de que la Contraloría y la Procuraduría lo previnieron sobre la inconveniencia de recurrir a esa figura para hacer un reguero de obritas. Incluso, un concepto de la Procuraduría advirtió que “el pago de las concesiones a través de vigencias futuras resultó muy costoso para las finanzas del Departamento, por cuanto, para la amortización de estas se utilizó una tasa interna de retorno (tir) muy alta: 23,3%”.Pero Abadía hizo oídos sordos y, con la flagrante complicidad de la Asamblea del Departamento, sacó adelante esa iniciativa que ponía en peligro la viabilidad financiara del Valle. Y que en buena hora, Lourido echó para atrás.Useche, al armar este escándalo, le está haciendo un sucio mandado a Abadía, quien no le perdona a Lourido que le hubiera derrumbado su obra maestra. Entre dos males el menos peor. Y entre pagar un billón y medio de pesos por un paquete de obritas o cancelar $12.000 millones para librar al Valle de esa obligación, sin duda lo menos inconveniente es lo segundo.No aspiro a que Useche le agradezca a su antecesor por haberlo librado de semejante chicharrón. Pero al menos el ‘efímero’ debía tener el decoro de guardar prudente silencio frente al millonario embuchado que le metió al Valle un gobierno en el que él fue protagonista de primera línea.

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