Un trío que va para dúo

Un trío que va para dúo

Agosto 07, 2015 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Si nos atenemos a las encuestas, la Alcaldía de Cali se disputará, el próximo 25 de octubre, entre tres candidatos: Maurice Armitage, Angelino Garzón y Roberto Ortiz.Todas los sondeos coinciden en que ellos son los más opcionados para suceder a Rodrigo Guerrero. Todos menos el de Cifras y Conceptos, pero a ese no hay que pararle muchas bolas porque esa firma hace cuatro años, un mes antes de las elecciones, daba como ganador por amplio margen a Milton Castrillón, sobre Rodrigo Guerrero. ¡Mucha descachada!Pero más allá de las encuestas, es indudable que la gran revelación de la campaña es Armitage. A principios de año, al exitoso y solidario empresario no lo conocía nadie. Hoy, Armitage, que nunca había hecho política, se ha proyectado como un candidato carismático, cercano a la gente, desparpajado y, sobre todo, caleñísimo.Es políticamente incorrecto, nunca dice lo que toca, ni se comporta como le aconsejan. Y eso es lo que más gusta. Ese carisma arrollador, sumado a sus capacidades gerenciales y a su contagioso amor por la ciudad que lo vio nacer, lo han convertido en un serio aspirante.Roberto Ortiz, sin tener el ángel de Armitage, es un candidato que no se puede minimizar. El trabajo social que ha desarrollado en los sectores populares le ha hecho merecedor a la gratitud de muchos caleños. Y ese es un capital político no despreciable. Además, ha sumado el apoyo de caciques como Milton Castrillón y Edison Delgado. O sea que maquinaria política también tiene. Del trío llamado a disputar la Alcaldía de Cali el que más rezagado se ve, hoy por hoy, a dos meses y medio de las elecciones, es Angelino Garzón. Cuando comenzó a ventilarse su posible candidatura a la Alcaldía de Cali, la intención de voto de Garzón estaba por encima del 40 %. Desde entonces no ha hecho sino decrecer. Con el agravante de que es el candidato más conocido. Lo que significa que mientras Ortiz y, sobre todo Armitage, a quien apenas conoce la mitad de la población, tienen mucho margen para crecer, el exvicepresidente en ese aspecto tocó techo. Con lo cual, a lo máximo que puede aspirar es a no seguir cayendo en su intención de voto. La desinflada de la candidatura de Angelino tiene, a mi modo de ver, dos grandes causas. La primera, su alianza con el partido de la U, y en particular con Roy Barreras, personaje que es malquerido por los santistas, uribistas, comunistas y sin partido. Y que se ha convertido en la personificación de todos los males que aquejan a la política nacional.La segunda razón del marchitamiento de esa candidatura es la condición física de Garzón, que le impide salir a los barrios y estar en contacto con el electorado. Y lo ha convertido en un candidato virtual. Así, mientras sus dos más directos rivales, que además son unos camelladores incansables, se caminan la ciudad de cabo a rabo, Angelino se manifiesta a través de trinos y de unos lánguidos comunicados de prensa. No sé cómo hará Angelino, que en condiciones normales sería un candidato durísimo, para revertir esa situación. Porque no creo que su salud le dé. Y si no está en condiciones para aguantar una campaña, mucho menos las tiene para gobernar. Pero ese es otro tema.De momento, lo cierto es que, como van las cosas, al final de la carrera por la Alcaldía de Cali no van a quedar sino dos competidores con posibilidad de triunfo: Armitage y Ortiz.

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