Tiranosaurios motorizados

Agosto 31, 2012 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

La violenta protesta que tuvo en jaque a Cali antes de ayer no fue organizada por los conductores de los buses tradicionales que saldrán de circulación en noviembre próximo.Fue promovida y planificada milimétricamente por los dueños de los vehículos y, en especial, por un puñado de cacaos del transporte local que tienen un pie en el MÍO y otro en las viejas empresas de transporte colectivo, y que se resisten a que Cali tenga un sistema de transporte moderno. Y sueñan con mantener el caos del que se han beneficiado durante años.Para sus mezquinos intereses, lo mejor que pudiera ocurrir es que el MÍO colapsara, porque el sistema anterior era una desgracia para la ciudad pero un negocio redondo para ellos.Buena parte del éxito de ese maquiavélico negocio se sustentaba, y aún se sustenta, en la infame explotación de los conductores de los buses y busetas. Estos esclavos del Siglo XXI debían trabajar en jornadas de 16 horas y más, sin la menor protección social y sin prestaciones. Sus ingresos eran un pequeñísimo porcentaje de lo que recaudaban, perverso sistema que dio pie a la tenebrosa guerra del centavo. En cambio, los conductores del MÍO tienen un salario fijo con todas las prestaciones, trabajan en una jornada de 8 horas y no tienen que preocuparse del recaudo, porque los pasajeros no les pagan a ellos sino en una taquilla en las estaciones del sistema. Tal como ocurre en cualquier país civilizado.Sólo por ese cambio de 180 grados en la forma de trabajo de los conductores se justifica la existencia del MÍO. Por supuesto que no todos los conductores del viejo sistema tendrán cabida en el nuevo, con lo cual la Administración Municipal deberá idearse una plan para solucionar el problema social que generará la desaparición de los buses viejos. Problema que se ha sobredimensionado para justificar desmanes como el del miércoles. No sé de donde sale la cifra de los 28.000 familias que supuestamente se perjudicarán con la desaparición de los buses viejos.Por fortuna está situación se presenta cuando está en la Alcaldía Rodrigo Guerrero, gobernante independiente que no se deja presionar por los concejales que tantos favores les deben a los transportadores. Guerrero no se ha dejado amedrentar con los pataleos de los transportadores por el inminente fin de su negocio. Y ha indicado de forma perentoria que la salida de los buses viejos no tiene reversa.Puede negociarse, como dijo el Alcalde, el plazo para la salida de los buses, al que ojalá no le den muchas largas. Y el monto que se le va a dar a cada propietario por chatarrizar su vehículo. Pero este proceso, tan beneficioso para la regularización laboral de los conductores, para los usuarios del transporte masivo, y para la movilidad de la ciudad no puede frenarse por los intereses de unos pocos.La mejor muestra de lo que será la ciudad sin esos vetustos buses que paran donde quieren, son unas chimeneas ambulantes y no respetan norma de tránsito alguna, se vio precisamente el día de la protesta.Mientras esos dinosaurios motorizados bloqueaban algunas vías, el tráfico en el resto de la ciudad era una dicha. Como lo será todos los días, una vez que los tiranosaurios motorizados se extingan de las calles de la ciudad.

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