‘Tamalazo’ Campestre

Noviembre 12, 2010 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Los socios de los clubes sociales deportivos no son los magnates que muchos creen. El 99% de ellos es gente que no tiene recursos para poseer una hacienda propia y se junta con otros similares para, entre muchos, tener un lugar donde practicar un deporte o, simplemente, irse a relajar en familia, pagando una mensualidad que no alcanzaría ni para cubrir los sueldos de los mayordomos de una finca.Eso no lo afirmo yo. Lo dijo el ex presidente Alfonso López, cuando a Enrique Peñalosa le dio por expropiar el campo de Polo del Country Club de Bogotá, para convertirlo en un parque metropolitano. Muchos rolos apoyaron con entusiasmo esa causa, no por darle a esa zona densamente poblada de la capital un parque, sino por amargarle la vida a los ‘oligarcas’ del Country.Esta historia se me viene a la cabeza ahora, cuando Catastro Municipal, con un evidente tufillo clasista, ha salido a denunciar que el 60% de los predios que ocupa el Club Campestre se los “usurparon” al Municipio y se ha dado a la tarea de ‘recuperar’ esos presuntos bienes municipales.Lo positivo de este sainete es que, al parecer, el funcionario que figura como adalid de esta causa, entendió al fin la importancia de defender el patrimonio estatal, así en este caso esté ‘MFT’. Porque cuando fue Secretario de Agricultura del Valle, años atrás, se ganó el remoquete del doctor Tamal, porque en un día del campesino no tuvo reparo en repartir miles de tamales, con cargo a las finanzas departamentales.Ahora, el célebre doctor Tamal no se ha conformado con poner en duda la propiedad sobre unos predios que tiene una tradición centenaria, sino que ha cometido la temeridad de afirmar que las escrituras que sustentan tal propiedad son fraudulentas. Grave imputación que debe demostrar. De lo contrario, habrá atribuido injustificadamente a la Corporación Club Campestre la comisión de un delito, lo que constituiría una clara calumnia.En una actuación tan ligera como esa, Catastro ha hecho la reclasificación de esas tierras a puro ojo, sin que ningún funcionario se haya acercado al predio a verificar las hipótesis que sustentan ese acto. Si lo hubieran hecho de pronto se habrían percatado que los 1.250.000 de metros cuadrados que ocupa el Campestre hoy son exactamente las mismas tierras que conformaron la hacienda San Joaquín hasta los años 40, cuando fueron adquiridas por la institución. Lo insólito es que Catastro admite que la extensión de las tierras adquiridas entonces es esa, pero incluye como parte de ese terreno 800.000 metros cuadrados que jamás pertenecieron ni a la hacienda ni al Club, y que según la dependencia, el Campestre vendió. Negocio que no hay documento legal que corrobore, porque nunca se hizo. Y al mismo tiempo, la dependencia excluye 800.000 metros cuadrados –que son los que reclama- que sí formaron parte de la hacienda San Joaquín y están delimitados por una chamba, lindero natural, observable a simple vista.Resulta inquietante que las tierras que hoy Catastro reivindica, sean exactamente las mismas que un avivato quiso apropiarse hace 15 años.¿Tendrá alguna relación esta reclamación con la que se hizo entonces? Ojalá la Justicia se encargue de desamarrar pronto este tamal.

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