Somos 44% más pobres

Julio 10, 2015 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Usted es un 44% más pobre hoy que hace un año. Pero tranquilo, lo mismo le ocurre al resto de los colombianos.Esa es la primera consecuencia, real y directa, de la devaluación vertiginosa que ha experimentado el peso en el último año. Lapso en el cual nuestra moneda pasó de valer $1.800 por dólar a rondar los $2.700. O sea, 44% menos.En apariencia, esta devaluación galopante beneficia a muchos colombianos. Comenzando por los exportadores, que produciendo en pesos debían mejorar su competitividad. Pero ocurre que el último reporte del Dane revela que en lo corrido del año, las ventas al exterior, en lugar de repuntar, cayeron 31,3%, comparadas con igual periodo del 2014. Me dirán que la caída se debe al menor precio del petróleo. Lo que es parcialmente cierto porque los ingresos por ese concepto bajaron 48%. Pero resulta que también cayeron, entro otros, las exportaciones de manufacturas (9,6%), vehículos (54,8%), productos agropecuarios, alimentos y bebidas (20,6%). O sea que de momento, la pérdida de valor de nuestra moneda no se ha reflejado en el aumento de nuestras exportaciones.Dicen que el otro sector beneficiado con la caída del peso es el turismo, pues los euros y los dolares de los turistas extranjeros rinden más. Pero no creo que con los bombazos de las Farc de las últimas semanas muchos gringos o europeos se animen a visitarnos.En cambio, la devaluación del peso se siente directamente en el bolsillo del consumidor: el costo de los electrodomésticos, de los celulares, de los carros, de los computadores y de muchos productos de la canasta familiar, como el arroz, se disparó. La más perjudicada es la clase media que, gracias a la fortaleza que tuvo el peso, estaba mejorando su capacidad de consumo y comenzó a animarse a conocer otros países. O sea que al ciudadano de a pie la pérdida del valor del peso le causa más perjuicios que beneficios. (Exceptuando la minoría privilegiada que recibe remesas) Pero el gobierno está feliz, a pesar de que la deuda externa se le disparó. Y así como no hizo nada para frenar la revaluación del peso, tampoco mueve un dedo para contener su feroz devaluación.Pero más allá de las ventajas y desventajas que tenga un peso barato, no hay mejor síntoma para medir la salud de un país que la fortaleza de su moneda. Si un país está sano (caso Estados Unidos), la gente quiere invertir en él, lo cual fortalece su moneda. Pero si un país va mal (caso Venezuela), la inversión extranjera cae y la moneda se debilita. (A propósito, en el primer trimestre del año la inversión extranjera en Colombia cayó un 25,9%, frente a igual período del 2014).No hay que ir muy lejos para verificar esta realidad. En el año 2002, tras el fracaso del proceso de paz y cuando para muchos Colombia era un estado fallido, el dólar alcanzó su mayor valor histórico, bordeando los $3.000. En la medida en que la situación comenzó a mejorar el peso comenzó a recuperarse hasta llegar a los $1.800 por dólar en el 2010.Así el gobierno eche las campanas al vuelo, la verdad es que la actual destrompicada del peso refleja que afuera están percibiendo que las cosas acá no van muy bien. Como ocurre adentro.Creer que tal pérdida de valor del peso se debe sólo a factores externos, como la caída del precio del petróleo es estar m.f.t. Para que nuestra moneda sea la que más se ha devaluado en el mundo, después del rublo, tiene que incidir el caos que estamos viviendo.

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