Simoncito, hay que leer

Junio 03, 2016 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Parece que el señorito Simón Gaviria, como director de Planeación Nacional preserva la costumbre que lo hizo famoso cuando era congresista: no leer lo que firma o de lo que habla. Y es que de la perorata que se echó durante el Congreso de Viabilidad y Tránsito Expovial, realizado en esta ciudad, se puede concluir que Simoncito desconoce cómo funcionan los sistemas de transportes masivos en Colombia y el mundo. Y que tampoco ha hecho la tarea de indagar cómo ha sido la azarosa historia del MÍO. Simoncito se fue lanza en ristre contra el sistema de transporte caleño y afirmó que Cali no ha hecho la tarea de generar las condiciones para que el MÍO sea sostenible. Y agregó que “la ciudad debe tomar decisiones difíciles, por más impopulares que sean” (descubrió que el agua moja), tras subrayar que el masivo caleño compite con el transporte tradicional (buses colectivos) y con la piratería.Simoncito concluyó su catilinaria afirmando que las alcaldías no pueden pretender que el Gobierno Nacional subsidie la ineficiencia de sus sistemas de transporte y la falta de diligencia con que han actuado para crear las condiciones para que estos operen. Ciertamente, Simoncito, en la implementación del MÍO se han cometido muchos errores, pero la ciudad también ha hecho grandes esfuerzos y ha tomado muchas medidas impopulares. Es cierto que en las vías de Cali hay paralelismo y que falta chatarrizar alrededor de 800 buses tradicionales. Pero también lo es que ya se han chatarrizado 4.000, que si no estoy mal, es proporcionalmente la mayor cantidad de buses destruidos de todo el país.Lo que sí es un descaro o una ignorancia supina es que compare el MÍO con el Transcaribe de Cartagena, sistema que se demoró casi diez años en entrar en operación y que apenas lleva funcionando unos meses. Sí, aquí se han cometido muchos errores y se ha demorado eternidades la construcción de la infraestructura del sistema. Es una realidad, asimismo, que algunos operadores están en crisis y no sacan sus buses a la calle, lo cual ocurre porque el sistema no es rentable, pero también porque las ayudas que les ha otorgado el Municipio se las han llevado para otras partes. Y porque algunos son unos oportunistas que no tienen el menor compromiso con la ciudad y vinieron aquí a hacer fortuna.Pero también hay operadores como Blanco y Negro, que, a pesar de las dificultades económicas, le cumplen a la ciudad porque tienen toda su flota trabajando y están al día con sus trabajadores.En fin, el MÍO tiene muchas cosas por solucionar. Pero la realidad es que todos los sistemas de transporte del país hacen agua. De lo cual se concluye que el problema de fondo es el modelo que se implementó. Y es que en Europa y en los países serios tienen claro que el transporte es un servicio público que el Estado debe subsidiar, tal como ocurre con la salud y la educación.Lo dijo clarito, en ese mismo evento, Ricardo Gutiérrez, Secretario General de la Asociación Latinoamericana de Sistemas Integrados, SIBRT: “Para que el transporte público pueda ser prestado con calidad, se requieren aportes estatales que no pueden ser exclusivos de las municipalidades”.Mejor dicho, así el MÍO funcione como un reloj suizo, si no hay apoyo del Estado, el sistema seguirá siendo deficitario. O sea mi apreciado Simoncito, que hay que estudiar más el tema, y regañar menos.Sigue en Twitter @dimartillo

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