Sí, a pesar de Santos

Julio 22, 2016 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Además de servir para que los colombianos digan Sí o No a la refrendación de los acuerdos de paz, el plebiscito que acaba de avalar la Corte Constitucional medirá la aprobación, o desaprobación, ciudadana a la labor de gobierno de Juan Manuel Santos.Eso, al menos, piensa buena parte de los potenciales electores de esa jornada. Y por ello, muchos que apoyan la firma de esos acuerdos, pero no gustan del gobierno Santos, están dudosos de votar por el Sí en esa jornada. Yo podría contarme en ese contingente. Pero no lo estoy, a pesar de que no me gusta ni poquito este Gobierno. Ni en el estilo ni en el fondo.Lo primero que me molesta del gobierno Santos es su talante bogotano. Por mucho que se esfuerce por ocultarlo, Santos es de los rolos que cree que el país se acaba en Anapoima. Y sus políticas de gobierno son construidas en función de esa visión: del centro hacia afuera, cuando los problemas del país van en dirección contraria. En cuanto al fondo, no me gusta la falta de continuidad en sus políticas. En lo único que ha sido consistente ha sido en el tema de la paz. Pero, qué pasó con las famosas locomotoras de las que habló al inicio de su mandato, como las jalonadoras del progreso nacional. Me temo que se descarrilaron sin que nadie se diera cuenta. Tampoco me gusta el estilo distante de gobernar de Santos. A Uribe le cuestionaban que se metía en todo y sus críticos lo tildaban de ser un microgerente. Santos es el otro extremo, todo lo delega. Y a cada sector le va de acuerdo con las capacidades de la persona que recibe la delegación. Así, el de la infraestructura marcha porque el vicepresidente Vargas Lleras, a quien le entregaron el sector, es una máquina para trabajar y para lograr resultados. Pero la mano del Presidente no se advierte por ningún lado en ese campo.Tampoco me gusta que el Presidente delegue el manejo de las crisis en funcionarios de segundo nivel, que no tienen autonomía para resolver nada. El paro camionero, que afectó al país 46 días (anoche se negociaba un principio de acuerdo) es un buen ejemplo de ello. El problema estuvo en manos del Viceministro de Transporte. De pronto si el Mandatario se hubiera sentado a negociar con los camioneros, ese lío se hubiera solucionado hace rato.En fin. Podría gastar varias columnas explicando por qué me desagrada este Gobierno. Pero a pesar de la antipatía que me genera, tengo claro que votaré por el Sí en el plebiscito. Por la sencilla razón de que este gobierno se acabará dentro de dos años y en cambio los beneficios de la paz, o por lo menos del final del conflicto con las Farc, permanecerán en el tiempo. Estoy convencido que para este país sería inmensamente frustrante que después de estar tan cerca de ese logro, todo se fuera al garete. Y que volviéramos al estado en el que estábamos hace cuatro años. O peor. Tampoco me desvela que Santos pase a la historia como el Presidente que firmó la paz con las Farc. Lo realmente importante es que dentro de dos años pasará a la historia. Y vendrán tiempos y gobiernos mejores.A los que no nos gusta el gobierno Santos esa animadversión no nos puede llevar a cerrarle la puerta a la mejor posibilidad de alcanzar la paz que hemos tenido en el último medio siglo.No podemos actuar pensando en los próximos dos años. Debemos decidir visualizando lo que será este país en los próximos 50 años, si ese acuerdo de paz logra materializarse.Sigue en Twitter @dimartillo

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