¿Se salvará el MÍO?

¿Se salvará
el MÍO?

Noviembre 16, 2017 - 11:55 p.m. Por: Diego Martínez Lloreda

No se puede desconocer el empeño que Maurice Armitage ha puesto en el rescate del MÍO. Desde que llegó a la Alcaldía, Armitage, a quien le faltaba experiencia administrativa pero le sobraba olfato empresarial, se percató de que el MÍO, que más que una solución de transporte es una apuesta de ciudad, no era autosostenible.

Y que pagar la compra de los equipos y la operación del sistema con la tarifa que se cobra al usuario era imposible.

Entonces se dio a la tarea de conseguir plata para subsidiar la operación del sistema. Primero estableció el cobro por congestión que resultó un fiasco, se pensaba recaudar $17.000 millones y apenas se han recolectado $1.000 millones.

Luego se habló de crear una sobretasa al parqueo público, que según entiendo se está implementando. Y también se ha proyectado crear un impuesto a las antenas de comunicación.

Lo cierto es que al Municipio le ha tocado apoquinar hasta el momento unos $50.000 millones para evitar que el MÍO colapse. Y ya por lo menos se tiene claro que en adelante habrá que inyectarle unos $80.000 millones anuales al sistema para que opere como los usuarios esperan.

Lo último que se está haciendo es renegociar los contratos con los operadores para, como dice el presidente de Metrocali Nicolas Orejuela, “poder sancionar y declarar incumplimientos en la medida que los operadores no se enfoquen a la razón de ser del sistema”. Mejor dicho, el Municipio quiere ayudar a los operadores a prestar un buen servicio, pero también tener la posibilidad de apretarlos cuando estos no cumplan con su parte.

La meta es que en el corto plazo estén operando los 884 buses que están vinculados al MÍO (hoy operan 758) y que en ocho meses circulen los 911 vehículos pactados inicialmente. Asimismo, se espera que en el primer semestre del 2018 esté definida la forma como se vincularán 400 nuevos buses al sistema.

Todo eso me parece muy bien. Pero lamentablemente no veo la determinación clara de acabar con el cáncer que está matando al MÍO: la piratería.

Es claro que el sistema de transporte, debido al mal servicio que ha prestado, perdió la mitad de su mercado potencial. Al punto que ya la meta no es movilizar 900.000 pasajeros al día, como se proyectó en un principio, sino, máximo, 650.000. La mitad de los que se fueron compraron moto. O sea que se perdieron para siempre porque es muy difícil que alguien se baje de su aparato para subirse al MÍO. A menos de que se aplique el pico y placa para las motos, lo que hay que hacer más pronto que tarde.

Pero donde verdaderamente se puede recuperar mercado es entre la gente que hoy usa el transporte informal. Y hay que comenzar ya, así el MÍO aún no esté funcionando al 100%. La gente tiene que entender que usar esos vetustos carros para movilizarse es, además de ilegal, un enorme riesgo.

Pero no veo la voluntad de la Secretaría de Movilidad de combatir a fondo ese flagelo. Todo el mundo sabe donde se hacen los piratas: al frente del Club Campestre, en Jardín Plaza, en la Simón Bolívar, los únicos que no parecen notar su presencia son los guardas de tránsito.
Me ha tocado ver cómo los guardas se ubican frente a Holguines y a pocos pasos los piratas recogen pasajeros como si nada.

Ese problema en lugar de disminuir ha crecido y hoy se ve en toda la ciudad. Se dice que la razón de que operen con tanta impunidad es que hay varios guardas que son propietarios de carros piratas y que por eso no los tocan.

En fin, muy bueno que la Alcaldía le meta la ficha al MÍO, pero si no acaba con esa competencia desleal que son los piratas, todo esfuerzo será inútil.

Sigue en Twitter @dimartillo

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