Santos II no pinta fácil

Santos II no pinta fácil

Junio 20, 2014 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

El reelecto Presidente no es Santos de mi devoción. Y, por supuesto, no voté por él. Pero siendo su elección una realidad incontrovertible, como colombiano me corresponde desearle que tenga un segundo mandato muy exitoso. Porque si a él le va bien, a Colombia le va bien. (Además, ya no corremos el riesgo de que lo vuelvan a reelegir).Pero me temo que Juan Manuel no la va a tener fácil en estos cuatro años. Primero, el cheque que le extendieron los colombianos en esta ocasión fue mucho menos generoso que el que le giraron en el 2010. Mientras hace cuatro años, Santos le sacó seis millones de votos a Antanas Mockus, la diferencia que le tomó a Óscar Iván Zuluaga no llegó al millón de votos. Santos derrochó el contundente apoyo que le dieron sus compatriotas en el 2010 y terminó su primer período con una alta opinión desfavorable. Con un mandato tan precario como el que obtuvo en esta ocasión, el Presidente no puede darse el lujo de cometer los errores y dar los bandazos que dio en sus primeros cuatro años.Segundo, en el mandato que inicia el 7 de agosto el Presidente va a tener la oposición que no tuvo en el cuatrienio anterior. La bancada uribista se encargará de hacerle un estricto control político que va a resultar muy incómodo para alguien tan poco tolerante a las críticas como él.Tercero, su compromiso con la paz va a pender como una espada de Damocles sobre Santos II. Si bien, la apuesta que hizo por la paz durante la campaña le sirvió para sumar las fuerzas necesarias para ganar las elecciones, el compromiso que adquirió es muy fuerte. Y cada día que se demore en firmar un acuerdo con las Farc va a correr en su contra. Cuarto, al Presidente le va a quedar difícil satisfacer los apetitos de la disímil y voraz coalición que lo acompañó en la campaña. Simplemente no hay mermelada para tanta gente.Sexto, tener como ‘coequipero’ a Germán Vargas Lleras va a ser una pesadilla. A estas alturas, cuando su segundo gobierno no se ha iniciado, el Presidente ya debe estar dudando sobre la conveniencia de haber escogido a tan complejo personaje como su Vice.Es claro que Vargas Lleras no se la jugó a fondo en la campaña. Al menos, fracasó en la principal misión que se le fijó, que fue conquistar los votos bogotanos. Ante la debacle ocurrida en la primera vuelta, a Santos le tocó buscar el apoyo de la izquierda que fue la que finalmente le dio el triunfo en la capital. Y como escudero Vargas tampoco sirvió, al punto de que tocó pedirle al expresidente César Gaviria que asumiera ese rol. Santos ya debe haberse percatado de que Vargas no es coequipero sino de sí mismo. Y que apoyará al Gobierno en la medida de que eso le sirva para lo que en realidad le interesa que es ser Presidente.Pero si al Gobierno le va mal y Vargas intuye que ese desprestigio afecta su sueño presidencial, no tendrá inconveniente en ponerse la camiseta de opositor y darle madera ventiada a Santos.En fin, por los retos que afronta, por las amenazas que lo rondan, por el desgaste que carga y porque los segundos tiempos suelen ser más difíciles que los primeros, Santos no afronta un panorama despejado. Ojalá, por el bien del país, saque la casta de estadista que poco mostró en sus primeros cuatro años. De pronto nos sorprende y al final aparece el magnífico mandatario que hasta ahora no ha sido.

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