República bananera

República bananera

Noviembre 14, 2014 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

El proyecto que plantea la eliminación de la reelección presidencial, que avanza a marchas forzadas en el Congreso, es la patente demostración de que, por muchas ínfulas que nos demos, seguimos siendo una república bananera. Qué risa. Miramos a los venezolanos como si fueran unos cavernícolas y estamos haciendo el curso para ingresar a la Ocde, el club de los países más avanzados. Y mientras tanto manoseamos la Constitución como solo ocurre en las más primarias republiquetas.Hace diez años, porque nos salió un Presidente que a la mayoría del país --en ese momento-- le parecía muy bueno, nos dio por establecer la reelección presidencial. No faltaron los yidis que le quisieron sacar jugo a ese anhelo y cobraron su peaje para apoyar la iniciativa. Pero ese es otro cuento. Ya para el 2010 eran menos los que estaban convencidos de que el Presidente era tan bueno. Pero los del entorno presidencial, y al parecer el propio Álvaro Uribe consideraban que sin él el país se iba al despeñadero. Y quisieron volver a modificar la Constitución para darle cuatro años más en el poder a Uribe para que “pudiera terminar su obra”. Y si no es porque la Corte Constitucional se atraviesa a ese embeleco, con el que nunca estuve de acuerdo a pesar de reconocer las bondades de ese Gobierno, Uribe hubiera seguido de largo. Y de seguro este año se las hubieran arreglado para cambiar otro articulito para seguir prolongando su mandato. Pero si no fue seria la intención del uribismo de atornillar en la Presidencia a su líder, lo que está haciendo el santismo para acabar con la reelección no es, ni mucho menos, muestra de madurez política. En primer lugar, si a Juan Manuel Santos le parece tan nociva la reelección la debió haber abolido en su primer mandato. Pero eso de hacerse reelegir y una vez posesionado para su segunda administración enfilar baterías contra esa figura, sí es la peor muestra de incoherencia política. Lo triste, y que demuestra nuestra condición de republiqueta, es que ni cuando la figura de la reelección se introdujo, ni ahora que la están eliminando, se obró pensando en la conveniencia del país, ni a largo plazo. En ambos casos se hizo con nombre propio. Hace diez años, como ya dije, se estableció para mantener a un mandatario que lo estaba haciendo bien. Y ahora, no nos digamos mentiras, para joder a ese mismo personaje.Estas situaciones, por supuesto, no ocurren en países serios. ¿O será que en Estados Unidos cambian las reglas de juego porque un Presidente resulta bueno o malo? La última vez que allá le hicieron una modificación al tema fue en los años 40, cuando decidieron acabar con la reelección indefinida. Y eso que el último en reelegirse así fue Franklin Delano Roosvelt, uno de los mejores gobernantes que ha tenido ese país. En resumen, me pareció de quinta que el uribismo intentara eternizar en el poder a su jefe. Y así lo dije en su momento, lo que me costó el alejamiento con una persona que respeto y admiro. Pero peor me parece que Juan Manuel Santos, en otro acto fallido, se haga reelegir y acto seguido salga a acabar con una norma de la que se acaba de beneficiar.Tanto desgaste con una figura que al final ni es buena ni mala: sencillamente la reelección es buena si el presidente a reelegir es bueno, pero es nefasta si el reelegido es malo. Y eso sí que lo tenemos claro los colombianos.

VER COMENTARIOS
Columnistas