Que suene la orquesta

Diciembre 30, 2011 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Si la orquesta que conformamos todos los caleños no colabora, por muy buen director que sea Rodrigo Guerrero, la sinfonía que él sueña interpretar va a sonar desafinada.Y antes de que se posesione el nuevo alcalde ya hay síntomas preocupantes de la poca disposición que algunos muchos ‘músicos’ caleños para dar en la nota.Es gratificante que gente joven, pero con excelentes hojas de vida, como Esteban Piedrahita, Cristina Arango y Ximena Hoyos, por mencionar sólo tres nombres, que podrían conseguirse unos superpuestos en el sector privado, se den la pela salarial y acepten integrar el gabinete de Guerrero, para prestarle un servicio a su ciudad.Pero es muy desalentador que otros empresarios, que ya tienen su situación económica resuelta y que perfectamente podrían poner su conocimiento y su trayectoria al servicio de la ciudad en la que van a crecer sus hijos, hayan rechazado la invitación del nuevo alcalde. No hay derecho a ese egoismo con Cali. No entiendo cómo hay gente que tiene la cara para darle un no a quien nos ha dado el mejor ejemplo de desprendimiento y amor por su terruño.Porque si alguien podría estar dedicado a su familia y a rascarse la barriga ese es Rodrigo Guerrero. Para él llegar a la Alcaldía de Cali no constituye mayor honor por la sencilla razón de que ocupó ese cargo. O sea que ni por un asunto de ego se justificaba semejante sacrificio. Pero Rodrigo entendió que no, la ciudad no tenía una mejor opción que él. Y por eso se metió en ese berenjenal.Me da la sensación de que muchos caleños que apoyaron la campaña de Rodrigo, o que simplemente votaron por él, sienten que ellos ya hicieron su tarea y que lo que se viene es problema del Alcalde. Craso error.Aquí pueden traer a Rudolf Guiliani que si los caleños, desde nuestras posibilidades, no apoyamos al nuevo mandatario, no se producirá la ansiada transformación que todos anhelamos.Hasta cierto punto es entendible la apatía que siente la mayoría de los caleños hacia los asuntos públicos. Con los pésimos gobiernos que tuvimos en el reciente pasado no nos quedó otro camino que seguir nuestra vida haciendo como si aquí no hubiera gobierno. Gracias a esa actitud, la ciudad no está peor de lo que debería.Los primeros pasos para romper ese divorcio se dieron durante el gobierno que concluye. Que con todos los defectos que mostró, tuvo la inmensa virtud de pensar en grande y de dejarle a la ciudad una infraestructura urbana que le ha dado una nueva dinámica.Pero aún falta mucho. Los caleños debemos romper ese paradigma y volcarnos a apoyar una administración que merece toda nuestra confianza.Insisto: oportunidades como la que le abre a Cali ahora no se le van a volver a presentar muchas. Tenemos un gran director de orquesta, que conoce perfectamente la partitura que va a interpretar. Pero sin unos una orquesta que suene bien afinada y armoniosa, la sinfonía simplemente no va a sonar. Y no olvidemos que para que la música suene como el director desea son tan importantes los violines y las trompetas, como los platillos, el triángulo y hasta las maracas.

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