Qué pintan los guardas

Abril 29, 2011 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

“Siquiera les pusieron oficio”. Eso es lo que dice la mayoría de los caleños cuando ve a un grupo de guardas cívicos pintando un muro o la baranda de un puente, limpiando la ribera del río Cali o arreglando un jardín público. Sin duda es preferible que los guardas hagan algo productivo a que estén deambulando por las calles de la ciudad, como se les veía hasta hace poco.Pero que ahora anden acometiendo ese tipo de labores manuales demuestra la total improvisación que hay detrás de este costoso programa. (Además resultan unos pintores carísimos). Asimismo, ello refrenda la convicción, que tenemos muchos caleños, de que el propósito de esta iniciativa era darle contentillo a los concejales y conseguir votos para los candidatos afectos a la Administración Municipal.Cuando este programa se anunció, al comienzo de esta administración, se dijo que su objetivo era adelantar una labor de pedagogía entre los caleños, con el fin de recuperar el civismo perdido en la ciudad. La idea sonaba muy linda, pero al juzgar por los resultados, los guardas cívicos constituyen un total, y muy caro, fracaso.Y tenía que ser así porque detrás de esta iniciativa no había una estrategia seria y medible. Ni los guardas recibieron la menor capacitación para adelantar su misión. Ni hubo una selección adecuada de personas con reconocida vocación cívica.Simplemente a cada concejal se le asignó una cuota y ellos mandaban a sus amigos, así no tuvieran la menor noción de civismo. Y claro, el movimiento del Alcalde se reservaba la mayor parte del pastel.Tres años después de puesto en marcha este programa, los comportamientos ciudadanos no han mejorado un ápice y el Municipio se ha gastado alrededor de $30.000 millones en algo que no le ha aportado nada a la ciudad.Por ello, sin duda esa es una de las iniciativas más impopulares que adelanta esta administración. Y por eso han puesto a los guardas a pintar muritos en sitios muy congestionados, a ver si la gente percibe que hacen algo.Por supuesto, a pesar de todas las críticas que han recaído sobre los guardas, el programa está más firme que nunca. Y no porque haya sido muy útil para Cali, sino porque estamos en año electoral, y los servicios de los guardas son más necesarios que nunca para sus mentores políticos.Hagamos cuentas. Supongamos que a cada concejal le corresponden unos 40 guardas y cada uno de ellos se encarga de aportarle a su patrón unos cien voticos. Ello significaría que por esta vía los concejales pueden conseguir 4.000 votos, lo que es una excelente base para cualquier campaña. ¿Entienden ahora por qué a pesar de las críticas que han llovido sobre la iniciativa, el alcalde Ospina la mantiene? Poco importa que a la ciudad este programa le cueste mucho y le aporte poco o nada. Y que esa plata se requiera con urgencia para asuntos vitales como la seguridad. Para engrasar la maquinaria electoral los guardas son un estupendo lubricante. O sea que olvidémonos de que en esta Administración se va a eliminar ese programa.Por ello el primer requisito, que al menos yo, le exigiré al candidato a la Alcaldía que pretenda mi voto, es que se comprometa a proscribir esta costosa e inocua iniciativa.

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