Qué esperar de Armitage

Qué esperar de Armitage

Enero 15, 2016 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Que una reina de belleza criolla, cuando le preguntan quién es Nelson Mandela diga que es uno de los creadores del concurso de Belleza, no es una brutalidad aislada.Semejante metida de patas no obedece a que nuestras beldades sean unas bestias. Aunque algunas sí lo son. Se debe a una gran distorsión cultural que tenemos los colombianos: pretender responder todo lo que nos preguntan. Si las reinas, y los demás colombianos, dijeramos “no sé” cuando nos inquieren sobre algo que ignoramos nos ahorraríamos muchos osos. Quien, por fortuna, no parece sufrir ese mal es Maurice Armitage. Cuando le preguntan algo que ignora, en lugar de salir con una respuesta cantinflesca, como haría cualquier reina o político criollo, él responde que no sabe.Eso contesta, por ejemplo, cuando le inquieren sobre la solución a largo plazo para el problema del agua en Cali. Y además dice que va a encargar de determinar tal solución a los que sí saben, los técnicos de Emcali. Algunos filipichines que posan de periodistas preferirían que saliera con una retahila, pero Maurice con el pragmatismo que tiene responde honestamente y con total sentido común.A Armitage no se le puede pedir que tenga un conocimiento profundo del municipio, porque nunca fue funcionario municipal. Y eso lo teníamos claro cuando lo elegimos. Lo que sí se le puede exigir es que en el manejo de los asuntos municipales muestre las capacidades gerenciales que lo han convertido en el gran empresario que es.¿Y qué hace un buen gerente? se rodea bien, delega y toma decisiones. Y eso es lo que está haciendo Armitage. Su equipo es de lujo, con lo del agua está delegando y ha tomado decisiones. Primero, en concordancia con la prioridad que desde la campaña anunció de crear empleo en la ciudad, extendió en dos horas el horario de la rumba, convencido de que eso potenciará los negocios y el empleo nocturno. Y luego amplió el límite de velocidad, en las principales arterias de la ciudad, a 80 kilómetros por hora.En ambos casos le critican que actuó sin basarse en estudios. Pero estas decisiones más que estudios requieren sentido común. El sentido común dice que si hay más tiempo para la rumba los negocios necesitarán más meseros y los clientes requerirán más taxis. Y que andar a 60 kms/hora en una autopista es una talanquera para la movilidad.Ojalá ese mismo sentido común lleve al Alcalde a reconsiderar definitivamente el embeleco de autorizar el pasajero hombre para las motos.Armitage ya ha dicho que la medida no va por ahora, pero que más adelante puede reconsiderarla. Ojalá no lo haga porque es claro que esa decisión dispararía la percepción de inseguridad que hay en la ciudad, que es mucho más alta que en la inseguridad misma.Porque si hoy en día uno se pone nervioso cuando una moto se le para al lado del carro en un semáforo, si en esa moto van dos hombres entrará en franco pánico. Y esa paranoia colectiva sí que es pasto propicio para la violencia.Para no hablar del perjuicio que le causaría al MÍO seguir quitándole pasajeros para subirlos a las motos.El sentido común indica que cuando una decisión supone muchos más riesgos que beneficios no se debe tomar.Insisto, si algo tiene Armitage es sentido común. Por ello estoy convencido que terminará desistiendo de lo del parrillero hombre. Porque otra virtud de un buen gerente es saber recular cuando la situación lo amerita.

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