Problema turbio

Problema turbio

Diciembre 13, 2014 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Cali no puede aspirar a ser la capital del Pacífico, ni de nada, mientras no solucione el grave problema de abastecimiento de agua que padece.Esta semana, el 70% de los caleños se volvieron a quedar sin el líquido durante casi 24 horas, debido a problemas de turbiedad del río Cauca, la principal fuente de suministro de la ciudad. Incidentes de ese tipo han ocurrido por centenares durante la última década. Y seguirán aconteciendo mientras el abastecimiento de agua de los caleños dependa de ese río contaminado y deforestado en sus cuencas. Pero así el Cauca fuera un río más transparente que el recuperado Támesis seguiría siendo absurdo que una ciudad rodeada de montañas y de fuentes de agua tenga que tomar ese líquido de un afluente ubicado en la parte baja y bombearlo para que llegue a sus usuarios. Que una ciudad localizada en medio de un desierto deba asumir los costos que implica bombearle el agua a la gente, vaya y venga. Pero que eso ocurra en Cali, francamente no tiene sentido.Entonces, la solución a tan grave problema pasa por encontrar una nueva fuente de abastecimiento de agua para Cali. Que, entre otras cosas, permita que el líquido se suministre por gravedad, sin necesidad de bombearlo. Por eso, me parece un disparate que vayan a invertir $19.000 millones en construir otro reservorio, para tener agua, tomada del Cauca, como reserva, para cuando se presenten contingencias.Con ese objeto se hizo el reservorio que ya existe. Y está claro que de poco ha servido, porque con él apenas se puede garantizar el suministro por cuatro horas. Y en el 90% de los casos cuando el Cauca se pone turbio, hay que parar las plantas de tratamiento por más tiempo. El tema, entonces, no es tener más reservas, sino poseer una fuente de abastecimiento fiable. Desde hace rato se está hablando de eso. Y se han analizado decenas de soluciones, pero no se ha definido ninguna.Cuando Susana Correa fue gerente de Emcali, la empresa le apostó por construir una represa en Pichindé. Que no sólo serviría como despensa acuática, sino que podría utilizarse para generar energía. Incluso se adelantaron algunos estudios preliminares. Al sucesor de Susana no le sonó esa iniciativa y decidió archivarla. Pero tampoco propuso ninguna alternativa. Desde hace rato también se habla de traer agua desde Salvajina o desde Anchicayá. Pero todo se queda en propuestas.Como no soy ingeniero hidráulico, ignoro cuál será la mejor posibilidad para darle una solución definitiva a este problema, que pone a Cali en la categoría de pueblo. Lo que sí tengo claro es que algo hay que hacer. Y pronto. Porque con la creciente contaminación del Cauca, el problema tiende a agravarse.Me temo que a los gobernantes caleños lo urgente no les deja tiempo para lo importante. Y por andar apagando incendios, poco tiempo les queda para planear a largo plazo. Pero a este tema del abastecimiento de agua no se le puede seguir dando largas. Ojalá Rodrigo Guerrero en el año que le queda en la Alcaldía coja el toro por los cachos y de una vez por todas defina una solución para tan grave problema.Porque arreglar los líos de movilidad y de seguridad es urgente. Pero lo verdaderamente importante es garantizarle a los caleños que no se van a quedar sin agua cuando no llueve, cuando llueve demasiado o todas las anteriores.

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