Policía al Tránsito

Policía al Tránsito

Enero 08, 2016 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

De los nombramientos que hizo el alcalde Maurice Armitage el que más roncha generó fue el del secretario de Tránsito, designación que recayó en el coronel de la Policía Nelson Rincón. Ignoro las razones que llevaron a Armitage a llevar a un coronel activo de la Policía a ese cargo. En lo que sí coincido con el Alcalde es en que no tenía por qué consultar esa designación con nadie y mucho menos con el cuerpo de guardas de Tránsito, como al parecer pretendían estos.Que los guardas tengan tal pretensión no es de extrañar, pues ese cuerpo se ha convertido en una odiosa rosca que se siente intocable y se cree dueña de la Secretaría de Tránsito. Esa arrogancia la derivan del respaldo político que tienen, porque cada guarda posee su padrino, que lo respalda a muerte. Mejor dicho, esos guardas son más efectivos para mover votos que para movilizar el tráfico de la ciudad. ¿Y por qué les causa tanto escozor el nombramiento del coronel Rincón a los todopoderosos guardas? porque temen que esa designación sea el primer paso para hacer lo que ya hicieron, con gran éxito, ciudades como Bogotá y Barranquilla: entregar el control del tránsito a la Policía Nacional. Aclaro que esa es una mera suposición, porque Armitage en ningún momento ha dicho que va para allá. Pero qué bueno sería que diera ese paso.Por varias razones. Para comenzar, en todas las ciudades importantes del mundo la Policía se encarga de controlar el tránsito. La razón es obvia: un policía armado imprime mucho más autoridad y respeto que un guarda cuyo único elemento de disuasión es una libreta comparendera. Quisiera ver a los transportadores piratas montándole a un grupo de policías las guachafitas que le arman a los guardas cuando pretenden inmovilizarles sus vehículos. Pero además, un policía de tránsito parado en una esquina genera seguridad, porque no deja de ser policía. Si se quiere frenar el atraco callejero, uno de los delitos que más impacta a los caleños, ubicar policías en las intersecciones más congestionadas sería una medida muy pertinente.Y si de combatir la corrupción se trata, los policías, si bien no son inmunes a ese fenómeno, sí son menos proclives a él porque la institución a la que pertenecen es mucho más organizada que un cuerpo municipal de guardas. Por ende, las sanciones que se le imponen a un patrullero que se deja tentar por los corruptos son mucho más severas que las que se le aplican a un guarda que es pillado pidiendo ‘mordidas’.No quiero estigmatizar a los guardas. Los hay honestos y eficientes. A esos habría que incorporarlos al equipo de policías de Tránsito. Pero estoy convencido de que para poner en cintura a los anárquicos conductores caleños resulta mucho más eficiente un agente de la Policía que un inerme guarda. Dar ese paso en Cali será muy complicado por el poder político que tienen los guardas. Para ello se necesita un Alcalde con los pantalones bien amarrados y que no se deje extorsionar por los concejales. Y creo que Armitage tiene esa condición.Por lo pronto, le deseo el mayor de los éxitos al coronel Rincón en la difícil misión de manejar el tránsito caleño. Su antecesor, Alberto Hadad, puso un listón alto, pues hizo mucho para ponerle orden a esa jauría motorizada, así Armitage se empeñe en desconocerlo. Pueda ser que mi coronel Rincón continúe por esa senda.

VER COMENTARIOS
Columnistas