Pasaporte al infierno

Febrero 27, 2015 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

“La Nación debe retornarle al Valle lo que merece por lo que le tributa (...), exijo respeto para el Valle”, afirmó, en reciente entrevista, el gobernador del departamento, Ubeimar Delgado.Me temo que la exigencia se quedó en los titulares de prensa porque una de las mayores muestras de irrespeto de la Nación al departamento se da en las barbas mismas de Ubeimar. Y se puede observar a diario desde el ‘penthouse’ donde despacha el Gobernador. Se trata del infame trámite para sacar el pasaporte, que tiene que adelantar todo aquel que tenga la intención de salir del país porque es obligatorio cambiar el viejo documento, antes de noviembre, por uno que permite la lectura mecánica. Así que si planea viajar, alístese.Madrugue lo que pueda con el fin de coger buen puesto en la cola para pagar los $227.000 que cuesta la expedición del documento (hay gente que pasa la noche haciendo fila). Luego de unas cinco horas de espera, en la intemperie, le entregarán un recibo para consignar el dinero. Al día siguiente debe repetir el proceso, la fila de cinco horas expuesto a sol y a lluvia, para que le tomen la foto y firme el documento. Y tres días después, apréstese a hacer la tercera cola para reclamar el pasaporte. Ah, eso si esta es más corta. Ahí ‘solo’ tardará tres horas.Semejante ineficiencia tiene sus ganadores: los tramitadores que por sumas que oscilan entre los $50.000 y los $100.000 le ahorran varias horas de fila.Confieso que no he sido capaz de someterme a semejante martirio, a pesar de que me urge renovar la visa para Estados Unidos y tengo que hacerlo con el nuevo pasaporte. Pues tuve la suerte de que esta semana fui a Bogotá por asuntos de trabajo y, como me desocupé temprano, decidí acercarme a una de las dos oficinas dispuestas para sacar el pasaporte en esa ciudad. De pronto, pensé, allá el trámite es menos tortuoso.Llegué a medio día a la oficina de Chapinero. Lo primero que me sorprendió fue que no había cola. Me acerqué a una casilla donde me dieron el turno G358. En ese momento iban por el G260. Calculé que tardarían al menos tres horas para atenderme. Pero como había 20 cubículos, la espera apenas fue de 50 minutos, cómodamente sentado en una sala aireada y descongestionada.Cuando me llegó el turno me acerqué al cubículo. El funcionario que me atendió verificó los datos que previamente yo había diligenciado por internet. Me hizo firmar y tomó la foto. Luego me dijo que pasara por las cajas del Banco, que estaban en la misma oficina. Allí, sin colas, cancelé $137.000, ¡$90.000 menos que en Cali!, salí de la oficina a la una de la tarde y al día siguiente, también sin cola, reclamé el pasaporte.¡No hay derecho a que un trámite que en Cali es un calvario en Bogotá sea así de sencillo! ¡No hay derecho a que los vallecaucanos nos sometan a semejante infierno!Ubeimar por fin se pellizcó y destinó $500 millones para renovar la oficina de pasaportes de la Gobernación. Demasiado tarde porque de seguro esas adecuaciones estarán listas después de noviembre, cuando vencerá el plazo para renovar el documento. La remodelación se debió ordenar hace tres años, cuando se dispuso el cambio. Aquí hubo una flagrante imprevisión que estamos pagando, a sol y agua, los vallecaucanos.Esta es una verdadera falta de respeto de la Nación, tolerada por un Gobernador que, oh paradoja, se la pasa clamando que nos respeten.

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