¿Otro alcalde exótico?

¿Otro alcalde exótico?

Agosto 12, 2011 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

María Isabel Urrutia, la única colombiana que ha ganado una medalla de oro en unos Juegos Olímpicos, es una gloria del deporte caleño y nacional. Y, como tal, merece todos los reconocimientos. Si se estuviera postulando para entrenadora de la selección nacional de pesas o hasta para directora de Coldeportes, no dudaría en respaldarla.Pero no creo que su presea dorada en los Olímpicos sea adecuada carta de presentación para que gobierne a Cali.A pesar de que ha sido congresista, bastante anodina por cierto, carece de la menor experiencia para administrar la ciudad. No ha sido concejal -aunque en esta ciudad de pronto esa es una ventaja-, ni ha ocupado ningún cargo en la Administración Municipal. Con lo cual, de resultar elegida, tendría que invertir al menos un año en conocer el funcionamiento del Municipio. Y Cali, una vez más, tendría un alcalde elegido para cuatro años que, en el mejor de los casos, gobernaría tres.Esta ciudad no puede darse ese lujo. Tenemos que elegir una persona que conozca muy bien el complejo funcionamiento del Gobierno Municipal y que desde el día en el que se posesione sepa para dónde va y comience a ejecutar su programa de gobierno. La ciudad no está para más ensayos. Ya tuvimos en la Alcaldía a un locutor, a un invidente y a un director de hospital. Al último le fue mejor que a sus predecesores, pero le costó mucho trabajo arrancar, a pesar de su innegable inteligencia.No resistimos más alcaldes exóticos. Quienes promueven la candidatura de María Isabel, encabezados por Alexánder López, lo hacen porque padecen una viudez de poder tremenda y porque tienen claro que ella, así no sea la persona más indicada para manejar los destinos de la ciudad, sí es una excelente candidata, capaz de levantar muchos votos.En su condición de gloria deportiva tiene una excelente imagen y su comportamiento personal, hasta donde sé, es irreprochable. Aunque se comenta que su esposo tiene amistades no muy sanctas en el Pacífico y en Barranquilla. Pero además es mujer y es negra, con lo cual es fácil de victimizar. De hecho, quien lea por encima esta columna puede quedar convencido de que yo pongo en duda su capacidad para gobernar a Cali porque es una “negrita”, como hábilmente afirma Alexánder. Y la historia demuestra que a los colombianos nos encanta votar por las víctimas. Infortunadamente, el pasado reciente de Cali ha estado lleno de atractivos candidatos que han resultado alcaldes nefastos. Y no podemos seguir repitiendo ese modelo. Es la hora de actuar con madurez y elegir no al mejor candidato sino al mejor Alcalde.En síntesis, elegir a María Isabel Urrutia como alcalde de Cali equivaldría a incluir a Enrique Peñalosa en la selección colombiana de pesas. Insisto, Cali no aguanta más experimentos. Por ello, el 30 de octubre debemos elegir a alguien honesto, que conozca bien el Municipio, que tenga experiencia, que sepa para dónde quiere llevar la ciudad y que sea apreciado en todos los estratos. Por fortuna, en la baraja de candidatos a la Alcaldía, hay quien tiene ese perfil.P.D. Que mi anterior columna haya merecido un comentario de Julio César Londoño sólo puede satisfacerme, porque un columnista escribe para poner a opinar a la gente. Lo de menos es que estén de acuerdo con uno.

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